Lo mismo Chana que Juana

Humberto [email protected]

En Honduras la palabra Chana significa “combinación casual en la distribución de naipes, que asegura la ganancia a su poseedor”; en Nicaragua, los caudillos del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) han manejado ases bajo sus mangas que les han permitido burlarse de la justicia y obtener grandes beneficios económicos y partidarios en detrimento de los intereses nacionales.

En el año 2000, mientras el país mostraba una aparente prosperidad económica, la población, distraída en sus labores no prestó atención a las implicaciones que traerían las reformas constitucionales fraguadas por las cúpulas de los partidos mencionados. Esta despreocupación se vio reflejada en la última elección de diputados de la Asamblea Nacional y es ahora que se viven las consecuencias; se dio un aumento en los gastos corrientes del presupuesto nacional, se politizaron los poderes del Estado y hubo una pérdida de confianza de los inversionistas en la administración de justicia del país. Ningún empresario sensato arriesgaría dinero bajo reglas del juego inestables, a sabiendas que lo podría perder todo por el capricho de cualquier político que, supuestamente, no debería tener influencia alguna sobre el Poder Judicial. Al no haber habido inversión, el trabajo es escaso y la pobreza ha ido en aumento. El colmo es que las cúpulas del FSLN y del PLC no sólo ocasionaron una catástrofe nacional, sino que, han vuelto a sus andadas y quieren, una vez más, obtener nuevos beneficios y fortalecer su poder político. Para comenzar, han acordado reformar la Constitución Política para posponer las elecciones municipales so pretexto de ahorrarle recursos al Estado cuando han sido ellos mismos los principales responsables de promover el aumento del presupuesto nacional. Esta disposición violaría los derechos políticos de los nicaragüenses de elegir a sus autoridades municipales cada cuatro años y permitiría que los actuales alcaldes y concejales —que en su gran mayoría pertenecen a estos partidos— continúen ejerciendo el poder en las alcaldías por dos años más, sin importar si han realizado un mal trabajo o no. También se ha causado una crisis de gobernabilidad de incalculables consecuencias. Paralelamente, y por mera “coincidencia”, la administración de justicia ha puesto en libertad a ex funcionarios del pasado gobierno acusados de malversación de fondos; mientras que, por pura “casualidad” y casi inmediatamente después la mencionada excarcelación, se ha promovido, a posiciones de mayor poder, a los jueces que han atendido estos casos. No se sabe cuáles serán las próximas “coincidencias”, lo que sí se sabe es que aumentará el poder ostentado por ambos partidos y que la imagen de Nicaragua ante el mundo se precipita aceleradamente hacia el fondo del barril. Tal parece que el propósito de juntar las elecciones municipales con las nacionales es el de forzar un eventual clima de polarización partidaria, el que supuestamente les permitiría salir favorecidos en las próximas elecciones para continuar ejerciendo el control político de la nación. ¡Ojalá les salga el tiro por la culata!

Este nuevo acuerdo ha producido un rechazo generalizado de la sociedad civil y de los partidos políticos que tradicionalmente se han opuesto a este tipo de arreglos e, igualmente, ha causado conmoción dentro de las mismas estructuras de los partidos pactantes.

Dicen que no hay mal que por bien no venga, tal vez este repacto entre las cúpulas del FSLN y del PLC sirva para que la mayoría de la población se convenza, de una vez por todas, que no se puede confiar en estos señores y que cuando se trata de sacar provechos económicos y partidarios, ambos partidos adoptan el mismo modus operandi. Es hora que la población votante y los empresarios privados se decidan a apoyar, de manera decidida y determinante, a las fuerzas políticas y civiles que se han mantenido en la lucha contra la corrupción y que tienen la determinación de derrotar las pretensiones deshonestas de estos políticos inescrupulosos. El futuro de Nicaragua no puede continuar en las manos de caudillos y líderes de baja categoría. Ha quedado claro que, en cuanto a intenciones se refiere, es lo mismo hablar de la cúpula del PLC que de la del FSLN; así como es lo mismo Chana que Juana.

El autor es directivo nacional del Partido Conservador.

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