Peter R. Bernal
En medio de algunas opiniones de “medio pelo” en los medios de comunicación masiva y de estudios investigativos en revistas especializadas, existe una realidad que a veces no se comprende rápidamente. Antes de todo hay que referirse a un desfile interminable puesto que hasta se ha creado una nueva profesión para varios militares jubilados, ex funcionarios de la inteligencia, nuevos analistas que se suman a politólogos, historiadores, propagandistas, lectores radiales de “talking point” es decir, la lista de temas a resaltar que se envía regularmente a todos los que promueven alguna línea, el famoso “spin” y otros. Pero si usted sale de Estados Unidos, el “convencional wisdom” (opinión generalmente aceptada) en la mayoría del planeta es diferente a la que recibimos de las cadenas televisivas y de los comentaristas parroquiales. Queremos ofrecerles datos confiables que se han publicado recientemente para entender mejor la situación dentro de Irak, pues hasta ahora había prevalecido la oscuridad.
Un periplo por Europa sería suficiente para aclarar las cosas. En esa parte del mundo es escaso el apoyo real que se le ofrece a la alianza angloamericana en su ocupación de Irak. Encuestas científicas realizadas por Gallup y Zogby dan la mejor fuente y el acceso a la investigación de la opinión pública, que antes de penetrar en ellas, quisiera traducir párrafos de algunas conclusiones de ambas. “A pesar de que el 62 por ciento de los residentes de Bagdad que participaron en el sondeo de Gallup dijeron que derrocar a Saddam Hussein ameritaba las dificultades personales que se han enfrentado desde la invasión, la mayoría se mostraba profundamente escéptica de la justificación inicial que ha ofrecido la coalición por sus acciones”. La encuestadora entendía que la voz de los ciudadanos de la capital iraquí no se había escuchado, entrevistaron por más de 70 minutos en septiembre a 1,178 personas, cara a cara en sus hogares. El 97 por ciento cooperó, con un 2.7 por ciento de margen de error.
Por su parte, la encuestadora Zogby lo expresa así: “La mayoría sabe que la popularidad de los EE.UU. ha declinado dramáticamente a través del mundo árabe en el ultimo medio año. ¿Cómo se ve esto en Irak? ¿están contentos los iraquíes de nuestra presencia? ¿ven un futuro brillante? ¿quieren que permanezcamos hasta que se resuelva este enredo o desean que empaquetemos y nos vayamos?”. Tal párrafo es la secuela de palabras preliminares sobre el asunto, donde el mismo Zogby indica que meses después del final de la guerra, los estadounidenses están ambivalentes en cuanto a si era correcta o incorrecta la invasión. Y esto es en parte debido a que no se ha aclarado realmente.
Fuimos en verdad recibidos entusiástica mente por el pueblo al que le propusimos liberar, como pronosticaron supuestamente la inteligencia militar.
Se entrevistó en cada una de las cuatro áreas metropolitanas a 600 personas, dándole a la encuesta todo un abanico de los diferentes estratos sociales de las ciudades: Basora, de mayoría chiíta, Ramada (cerca de Bagdad) de mayoría sunita, Kirkuk (donde predominan los kurdos) y Mosul (donde hay una combinación de sunitas y cristianos). Lo que encontró Zogby es que el pueblo iraquí, al igual que otras personas alrededor del mundo, sostiene puntos de vista mixtos. Por un lado se alegran de la salida de Hussein y desean castigar a miembros del antiguo régimen, pero no confían en los extranjeros que lo derrocaron. Están intrigados acerca de lo que es una democracia, no necesariamente compatible con su cultura propia. Objetan el ser ocupados militarmente y desean encargarse, ellos mismos de su gobierno. Y los que son minoría en el país, entiéndase sunitas y kurdos, están nerviosos ante la simple mención de la palabra democracia por no confiar en la mayoría (los chiítas).
Los datos de Zogby abundan. Dos de cada cinco dicen que la democracia puede trabajar, pero la mayoría -el 51 por ciento– estaba de acuerdo en que “la democracia es una forma occidental de hacer las cosas y no trabajará aquí”. Lo chiítas están divididos 45 a 46 por ciento y los sunitas son mucho menos favorables a la democracia. La clase de gobierno que prefiere la mayoría es “una democracia con representantes electos, pero guiados por la “Sharia”. O la ley islámica”. La cuarta parte prefiere solamente un “Estado islámico gobernado por clérigos basados totalmente en la “Sharia”. Y sólo una de cada cinco prefiere una “democracia secular con representantes electos”, lo cual se acerca al modelo occidental. Tres de cada cinco aclaran que quieren quedarse solos para gobernarse a sí mismos y uno de cada tres quiere que EE.UU. y la Gran Bretaña les “ayude a asegurar un gobierno justo”. Dos de cada tres iraquíes y siete de cada diez sunitas, quieren que las tropas se retiren de Irak a más tardar dentro de un año. La mitad entiende que los EE.UU. les hará daño en los próximos cinco años y sólo el 36 por ciento cree que los ayudaría. Tres de cuatro quieren que los líderes del partido Baath sean castigados. El 36 por ciento es favorable a Osama bin Laden y el 47 por ciento le es desfavorable. Según Zogby: “La euforia predicha no se ha materializado.
De ahí llegamos a la pregunta: ¿Qué hacer? La respuesta la dan los propios iraquíes, no muy diferente a la que los estadounidenses dieron a Newsweek cuando sólo el 14 por ciento aseguró tener confianza en que se logrará crear un gobierno estable y democrático en Irak. Pero una respuesta irónica, basada en lo anterior, sería que la solución no consiste “ni en irnos ni en quedarnos”, lo cual se traduciría como “apaga y vamos”. Estas opiniones, las primeras realmente confiables sobre la verdadera situación del pueblo iraquí, pueden ayudar a una reflexión seria y rigurosa que conduzca a una solución a corto plazo, independiente de planes electorales de unos a de otros. El asunto es demasiado complejo para tomar decisiones simplemente para encarar un proceso comicial. Son igualmente irresponsable los que invitan a salir inmediatamente como los que no fijan una fecha aceptable para todos.
La situación es realmente grave.
El autor es columnista internacional.