A propósito del Grupo Consultivo

Cirilo Otero [email protected]

¿Qué es el grupo consultivo para Nicaragua? ¿Para qué sirven los grupos consultivos en los países empobrecidos? ¿Quién y para qué organiza el grupo consultivo para Nicaragua?

Éstas y otras preguntas se formulan muchas y muchos de los habitantes de este territorio, en ocasión de celebrarse en Managua, ayer y hoy, un grupo consultivo más. Por lo tanto, creo oportuno comentar algunas de esas preguntas que tenemos en el párrafo anterior.

Un grupo consultivo es una reunión protocolaria de representantes de agencias multilaterales comerciantes de capitales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID); de países ricos del Norte del planeta; y de países empobrecidos del Sur de la tierra. Estos dos últimos son convocados oficialmente por el primero. Es decir el BID. Que es una agencia dedicada al comercio de capitales. Coloca recursos financieros entre países que tienen y países que necesitan. Ellos ganan por ese trabajo, por esa transacción. Son bancos al final de cuentas.

Los grupos consultivos sirven para mostrar intereses y voluntades de las tres partes. Los países empobrecidos muestran sus necesidades y requerimientos de recursos; y se comprometen hacer hasta lo imposible para convencer a los otros, sobre lo que están haciendo para ser diferentes, quizás, menos dependientes. Quizás más y mejores compradores de la producción industrial de los países ricos del Norte. O, quizás mejores pagadores de las crecientes deudas externas.

En los grupos consultivos se realizan manifestaciones de voluntades de intercambio de recursos financieros, de recursos materiales y tecnológicos para el desarrollo de las capacidades de unos y del negocio de otros. Los grupos consultivos no sirven para donar (regalar) dinero, sirven básicamente para conocer de mejor forma al país de destino y conocer mejor a los países de origen. La visión practica de los grupos consultivos la podemos señalar en una expresión: “qué tenés, qué podés hacer y cómo lo intercambiamos”.

Nicaragua, ha tenido por lo menos un poco más de media docena de grupos consultivos en los últimos veinte años, más de la mitad de éstos en los últimos siete años. En general, los grupos consultivos han servido mayoritariamente para escuchar las lamentaciones de los nicaragüenses. Y desde luego, las recomendaciones de los ricos del Norte, sobre gobernabilidad, democracia, participación ciudadana, organización del sistema jurídico, sobre pobreza, sobre procesos electorales, entre otros aspectos que le parece relevante a los cheles del Norte sugerir a los nicaragüenses. Y, algunas veces exigir.

Desde que tengo capacidad de observación y he dado seguimiento a los resultados de los grupos consultivos —he asistido a algunos de ellos—, podría decir que el gran ganador ha sido y será el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), porque es el único que espera pacientemente que las voluntades de los otros dos se acerquen y decidan qué hacer. Y sólo en ese momento existe una oportunidad para su papel de banco para manejar y controlar los recursos y posibilidades de programas y proyectos a desarrollar.

Otro aspecto que he observado en los grupos consultivos para Centroamérica y Nicaragua en particular, es que son más abultadas las cifras que se mencionan en las expresiones de voluntad e interés —durante las reuniones protocolarias— que las cifras que realmente han llegado a este país. Recuerdo en aquella enorme reunión en un pueblo de Guatemala en los ochenta, se ofreció mucho dinero para finalizar el conflicto armado, pero, realmente llegaron a Centroamérica más recursos para la guerra que para la paz.

Además, que muchas de estas transacciones, si se logran efectuar, fundamentalmente están dirigidas a asegurar que Nicaragua honre sus compromisos con la banca internacional. Qué deseo decir con esto, los nuevos préstamos y las nuevas donaciones han tenido como principal destino el pago por endeudamiento del país con las agencias bilaterales y multilaterales, como quien dice, para asegurar el correcto funcionamiento del sistema de intercambio comercial de capitales entre el Norte y el Sur. Es por eso que la principal pregunta que hacen los representantes de los países del Norte durante estas reuniones-encuentros es ¿cómo está la balanza de pagos del país?

Deberíamos ponerle mayor atención a las bases de las relaciones entre los países ricos y pobres. Los términos con que se realizan las transacciones de compra-venta en el mercado internacional. De lo contrario los “cheles” del Norte al quedarse asustados por la pobreza y extrema pobreza en Nicaragua, solamente muestran dos cosas: su ignorancia de cómo funciona el sistema de relaciones mercantiles entre países y sus consecuencias —que estoy seguro no es el caso—, o bien que desean dar rienda suelta a su humanismo caritativo que no sirve para nada más que para profundizar las desigualdades.

Animo, pues a los/las nacionales a que no se ilusionen que el grupo consultivo sacará al país de la extrema pobreza. Hay que aprovechar la oportunidad para desarrollar en el grupo consultivo un espacio para discutir políticamente las desigualdades entre el Sur y el Norte. Con eso basta y sobra.

El autor es sociólogo e investigador.

Editorial
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