El PND y la política de población

María Erlinda [email protected]

El Plan Nacional de Desarrollo, no es sólo producto de una voluntad política. Tiene sus raíces históricas en una fuerza abrumadora que se perfila en el escenario mundial, la globalización. Los expertos en el tema señalan que toda estrategia nacional de desarrollo debe contar con políticas macroeconómicas, desarrollo de la competitividad, prioridad de la agenda ambiental y políticas sociales, con énfasis en la inversión en capital humano, es decir, la población.

En un intento por establecer un vínculo entre el Plan Nacional de Desarrollo (PND) y la Política Nacional de Población (PNP) de Nicaragua, es posible ver que ambos insumos comparten el propósito de mejorar la calidad de vida de las personas, mediante la reducción de la pobreza, el desarrollo económico y las políticas sociales necesarias para garantizar el acceso a educación y salud básica.

Por primera vez, un proyecto estratégico, a excepción de la Estrategia Reforzada de Crecimiento Económico y Reducción de la Pobreza (ERCERP), incorpora los componentes de la dinámica demográfica (crecimiento demográfico, fecundidad, mortalidad, migraciones y distribución espacial); y hace un reconocimiento explícito del impacto del crecimiento demográfico en la economía, el medio ambiente y el desarrollo sostenible, lo que debería ser retomado por otras políticas y planes, como la política ambiental. Es satisfactorio que se le esté dando importancia a las tendencias demográficas, sin embargo, debe tenerse en cuenta que no siempre éstas siguen la misma dirección de una estrategia de desarrollo.

En otro orden, el Plan Nacional de Desarrollo propone una política social para incrementar el acceso a la educación primaria, reducir el analfabetismo, reducir la mortalidad materna y la mortalidad infantil, reducir la desnutrición crónica y garantizar la planificación familiar; lo cual es coherente con la política de población. También, se plantea incrementar el acceso a los servicios de agua y alcantarillado; la atención a niños, adolescentes y jóvenes en situación de riesgo, a adultos mayores, discapacitados, familias afectadas por flujos migratorios, y a la población multiétnica de la Costa Caribe; no obstante, la PNP no integra a estos grupos vulnerables, lo cual pone en rezago dicha política.

Toda política de población debe ser coherente con una estrategia de desarrollo. Esto nos plantea retos urgentes en asuntos de población: revisar la Política Nacional de Población y su Plan de Acción; definir mecanismos para su seguimiento; reactivar la Comisión Nacional de Población; hacer una amplia difusión de la PNP, desconocida por una gran mayoría de los nicaragüenses; dar a conocer los temas de población, educación sexual y salud reproductiva a diferentes sectores de la población; y establecer la coordinación interinstitucional y alianzas con la sociedad civil, iglesias y otros; de tal forma que esta política no quede sólo impresa, sino que exista una verdadera implementación de la misma.

El Plan Nacional de Desarrollo hace énfasis en las alianzas estratégicas, la descentralización y la inversión en capital humano como vías para alcanzar el desarrollo económico y social que todos queremos. Esto debe hacerse realidad desde ya, de lo contrario, no aprovecharemos la oportunidad del “bono demográfico”, si seguimos manteniendo un significativo porcentaje de pobladores del sector rural y jóvenes analfabetas, excluidos del sistema educativo y laboral; y un alto porcentaje de embarazos en adolescentes.

La autora tiene una especialidad en Población y Salud.

Editorial
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