Cornelio [email protected]
Al leer en conjunto todo el texto de la propuesta para un Plan Nacional de Desarrollo, se puede reconstruir su probable proceso de redacción: al inicio hubo muy probablemente dos textos, el primero reflejando las insostenibilidades del camino recorrido hasta el momento, y como segundo, el texto de la Estrategia Reforzada de Crecimiento Económico y Reducción de Pobreza (ERCERP).
El segundo texto es la base acordado con FMI, Banco Mundial y Comunidad Cooperante para la iniciativa HIPC. Entonces, la nueva propuesta tenía que presentarse como afinamiento de la ERCERP y conserva de la misma, en gran medida, la estructura global. El hipotético primer texto, con antecedentes hasta en textos para la reunión del Grupo Consultivo de Estocolmo después del Mitch, no obstante se diferencia de fondo de la ERCERP.
La ERCERP está impregnada por la convicción de la Comunidad Cooperante, en que para Nicaragua ya no hay oportunidad del desarrollo propio más allá de la mitigación de la pobreza por medio de programas focalizados y efectivos de asistencia social, opinión compartida por la mayoría de entes encargados de canalizar dicha asistencia, desde instituciones públicas hasta las ONG.
El hipotético primer texto habrá argumentado en contra de esta convicción, mostrando que bajo la dinámica prevaleciente hasta ahora ni siquiera a medio plazo un programa de asistencia social resultará sostenible en vista del desarrollo demográfico. Por tanto propone romper con esta dinámica. Es un rompimiento de fondo: en lugar de continuar la colonización interna en base de la expansión de la agricultura con la subsiguiente dispersión de la población en el territorio nacional —la lógica de desarrollo dominante por casi 500 años—, se propone frenar hasta invertir el proceso, concentrándose en centros poblacionales y tácitamente zonas del país, donde pueda haber condiciones de producción pos-agrícola competitiva. Es un cambio radical, de fondo y con consecuencias dramáticas, porque en perspectiva hace de las ciudades y no del campo el motor del desarrollo.
Después de la adaptación del hipotético primer texto al lecho de Procusto llamado ERCERP, al parecer vino una tercera fase en la cual se invitó a los diferentes sectores del Gobierno a completar y complementar el texto. Entonces, quizás porque no hubo un texto guía disponible, o los autores de los textos complementarios no querían leerlo o lo leyeron pero no asimilaron lo profundo del cambio propuesto, cada sector hasta cada subsector del Gobierno metió sus textos ya existentes, a veces con menores cambios a veces sin ni siquiera éstos, desde la descripción de proyectos ya en ejecución hasta justificaciones de una u otra política ya en marcha.
Como resultado tenemos hoy un texto muy heterogéneo, en partes repetitivo hasta contradictorio, puesto que al parecer no hubo tampoco un equipo único de redacción final que hubiese tomado las aportaciones diversas netamente como material y procurado su integración dentro del concepto global. Esta diversidad facilita ahora lo que unos dicen, que el PND no es más que la continuación de la misma política económica iniciada en los 90. Otros la ven como importación esquemática de conceptos, los cluster desarrollados para otras partes del mundo o un programa dictado por el afán de atraer como dé lugar el capital extranjero.
En vista que cada uno encuentra su pedazo de texto en el PND para criticarlo o apoyarlo, existe el peligro real de que no se discuta primero lo primero: el propuesto cambio radical en la filosofía del desarrollo sustituyendo dispersión y expansión territorial por la concentración e intensificación. De ejemplo no cabe la menor duda que la pobreza actualmente se concentra en el campo, ni el PND lo niega. Sin embargo llegar de tal hecho a que esta pobreza rural pueda y deba superarse donde y como está, no es en nada obvio. Al mismo tiempo dudo que ciudades y municipios ya estén preparados para asumir más migración desde el campo como oportunidad y no solamente como carga. Me parece entonces más apremiante que pospongamos el debate de los detalles del PND hasta que haya consenso en el punto central y claridad sobre las consecuencias del cambio propuesto o sobre las consecuencias de no hacerlo.
El autor es especialista en informática.