Alejandro J. Valle Martínez
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La Biblia es la Palabra viva y eficaz
Alejandro J. Valle Martínez
Hoy 28 de septiembre, se celebra el 434 aniversario de la traducción de la Biblia al castellano.
La Biblia, escrita por el hombre e inspirada por Dios, es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos pues penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
La Biblia es una colección de muchos libros que están divididos en dos secciones, el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento, que tienen 34,000 promesas para los que obedecen a Dios y sus mandamientos.
En el principio Dios creó los cielos y la tierra y su creación fue perfecta; a causa de la desobediencia vino el pecado y la muerte. Dios envió a los profetas para hablarle a su pueblo a través de las profecías que fueron dichas centenares de años atrás de que la Virgen diera a luz a un hijo y lo llamara Emmanuel, que traducido es Dios con nosotros.
El cumplimiento de las profecías, expresadas por el profeta Isaías, se produce cuando al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, donde estaba María; el ángel le dijo: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra, por lo cual también el santo ser que nacerá será llamado hijo de Dios”. María respondió: “He aquí la sierva del Señor, hágase conmigo conforme a tu palabra”; y el ángel se fue de su presencia.
Pero José no conoció a María hasta que dio a luz a su hijo primogénito y le puso por nombre Jesús, que fue el primogénito, el primero, porque después procreó más hijos con su esposo José, los cuales se llamaron: Jacobo, José, Simón y Judas. Mientras que para Dios, Jesús es el hijo unigénito o sea el único.
Jesucristo vino a la tierra en carne, vivió como hombre, pero también era Dios, porque el Espíritu de Dios moraba en Él. Jesús dijo: “Tú, ¡oh Padre!, en mí, y yo en ti”.
Jesús le dijo a la niña: “No estás muerta sino duermes. Asimismo María, madre de Jesús, los apóstoles, los profetas y todos los hermanos en Cristo que han partido de este mundo y que durante estuvieron en vida aceptaron a Jesucristo como su señor y salvador. Ellos duermen en espera del arrebatamiento, para irse con Cristo a las bodas del cordero (Jesucristo mismo), porque los muertos en Cristo resucitarán primero que los que murieron sin Cristo, unos para vida y otros para muerte.
Jesucristo es el que intercede por nosotros y nos dice: “Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre si no es por Mí”. Aquellas personas que anden en pecado o aquellos políticos que con mentiras engañan y confunden al pueblo humilde y que no se arrepienten de sus pecados, sino que más bien hacen ofrendas a dioses ajenos o le piden ayuda a la Virgen María madre de Jesús para que interceda; ellos ofenden a Dios por que el único que intercede por nosotros es Jesucristo, que es el único que resucitó al tercer día, no así la madre de Jesús, ella no tiene poder, cumplió la misión que Dios le asignó, ahora duerme. María no es la madre de Dios, es la madre de Jesús que resucitó al tercer día y hoy nos dice: “Separados de mí nada podéis hacer, busque al Señor mientras pueda ser hallado. Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y tu casa”.
Busque a Dios y humíllese para que él lo exalte a usted, en la tierra y en el cielo y lea la Biblia para que no lo confundan, ni lo engañen los falsos profetas que dicen predicar a Jesucristo, pero que con sus hechos apoyan y defienden a los corruptos y saqueadores del tesoro del pueblo y que se confabulan con los tiranos y traidores para despojar al pueblo de lo que le pertenece y lo someten a la pobreza y al atraso socioeconómico. Y así los falsos profetas se enriquecen ellos, sus familias y allegados, sólo buscan cómo llenar su propio vientre y engañan los corazones de los ingenuos, practicando los malos pensamientos, adulterios, fornicaciones, homicidios, hurtos, avaricias, maldades, engaños, lascivia, envidia, maledicencia, soberbia y la insensatez. Con estas maldades están perjudicando al pueblo los falsos profetas.
Dios bendiga al pueblo de Nicaragua y trate con los mentirosos para que no sigan perjudicando al pueblo humilde.
El autor es Director del Ministerio Evangelístico. Guerrero de Dios.