Tecnologías y “macondos”

Raul [email protected]

Como Laureano Buendía ansiamos alcanzar un desarrollo socioeconómico con equidad que controle las inconsistencias y redundancias de nuestra realidad y no como un Macondo nicaragüense. Para alcanzarlo sugiero a los versados considerar tres situaciones y que no las tomen tan a la ligera: lograr indicadores macroeconómicos del siglo XXI; estar en el lado correcto de la brecha digital; y la más importante, lograr sostenibilidad de las dos anteriores. Otros países lo hicieron. Cito el milagro de la Isla del Silicón, que fulgura como un jade en medio de un mar negro rico en potasio: Taiwan, ¿qué hicieron para los indicadores? La respuesta fue tecnología; para la brecha, el marco jurídico que fortaleciera e incentivara la inversión extranjera; y para la sostenibilidad, la reconstrucción y desarrollo del capital intelectual. No hace falta ser un gurú para concluir lo anterior. Apostaron a las premisas, hoy ocupan el treceavo lugar de los países del primer mundo.

¿Qué nos pasa? Si está más claro que el agua de un charco. Para lo anterior es correcto tener la visión que debemos trabajar en todo lo que no se hizo en los últimos 24 años y hacer lo necesario para que caminemos por la ruta correcta. Pregunto: ¿qué es lo que atrasa más? Ser un país candidato al HIPC o no sembrar y prepararnos para la ciega. Sí, somos pobres, pero debemos sembrar porque mientras esperamos la cosecha seguiremos teniendo hambre. Pero debemos sembrar y levantar nuestra frente con orgullo en la espera del andar como nuestro Caupolicán.

Por lo anterior surge la iniciativa que debemos incorporar el talento y experiencia de nuestra gente al gran cambio que genere políticas que nos preparen como sociedad en transición hacia la sociedad del conocimiento.

En las sociedades contemporáneas las actividades científicas y tecnológicas son parte integral del motor que empuja el crecimiento económico, fuerte catalizador de cambios estructurales. Sin embargo no aprovechamos el capital de ciencia y tecnología, celosamente guardado en nuestras máximas casas de educación superior, que podrían tener efectos inmediatos en la reactivación del ansiado despegue. El parque científico y tecnológico está perdiendo con la continua fuga de cerebros, que como Céfiro vuelan al viento en busca de sueños y oportunidades, mas no saben y sucumben en la Diáspora. Busquemos el presupuesto nacional que sirva para estimular las inversiones y/o donaciones de la comunidad internacional para el desarrollo tecnológico de Nicaragua.

La sociedad del conocimiento implica potenciar la capacidad en tecnologías de la información y las comunicaciones, combinando las formas tradicionales con las modernas que estimulen la creación de sinergias entre los actores y hagan viable el desarrollo humano. Nicaragua necesita investigación e innovación cuyos resultados se reflejen en la sociedad, fortaleciendo la demanda interna, estimulando la producción y la comercialización, usando herramientas tecnológicas. El Conycit tiene el mandato de contribuir en la construcción de una visión compartida entre los distintos actores de los procesos vinculando la ciencia, tecnología y la innovación; con el resto de la acciones del Estado, mediante políticas públicas integrales y armonizadas, apoyadas en la convocatoria, la concertación y la cooperación cuya orientación estratégica deberá articularse con las necesidades de la sociedad nicaragüense y los requerimientos de su desarrollo y competitividad.

El autor es Secretario Ejecutivo del Conycit.

Editorial
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