Liderazgo delCosep

Mario Ruiz Castillo

Ante una nueva elección de directivos del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), no es raro que se despierte el interés en la población, por tratarse de una de las organizaciones privadas con la fuerza y poder necesarios para influir en la vida nacional.

El Cosep es la aglutinación del empresario, que organizadamente defiende sus intereses ante la competencia desleal, abusos del Gobierno e insta, o debería instar, hacia el mejoramiento de condiciones laborales, competitividad y eficiencia empresarial.

Igual que toda organización a nivel nacional, sufre de influencias partidarias ajenas e intereses que muchas veces se contradicen con sus principios y cotidiana labor. Vemos también a sus líderes hablando y opinando de todo; sobre el Manual de Educación Sexual, sobre los ministros de Estado; que si el juez falló o no correctamente; que si el sacerdote debe o no emitir opiniones políticas, sobre la conveniencia o no de tal nombramiento; en fin toda la intervención y actividad propia de un político partidario y no es que no pueda o deba hablar sobre estos temas, pero en general no son la tarea principal y prioritaria de la organización, sino colaterales.

Extraña aún más la declaración de un candidato a la presidencia del Cosep, quien afirma que cuando sea presidente de ese organismo se podrán duro con el Gobierno, exigirá y demandará una transparencia. Da la impresión que el candidato será el Presidente de Nicaragua, ya que promete ser duro con funcionarios gubernamentales. ¿Creerá este señor que es el rector del país y todos le deben pleitesía?

Hiere un poco también escuchar esos argumentos y afirmaciones. ¿Por qué no hemos escuchado qué hará en la institución que pretende dirigir? Lo que está prometiendo es que fiscalizará al Gobierno; pero ¿quién lo fiscalizará a él? No se oyen planes o por lo menos no se divulgan sobre la plataforma de su dirección en materia de competitividad, el rol empresarial en la economía nacional, cuántas nuevas empresas serán creadas y cuántos trabajos generarán, la forma en que la iniciativa privada contribuye a la riqueza nacional, así como incentivar la inversión nacional o extranjera, la coordinación con el Gobierno y programas de capacitación en general.

¿Cómo podemos exigir a otra entidad transparencia y eficiencia en sus funciones cuando no las tenemos en la nuestra?

El país necesita del empresario para la creación de la riqueza nacional, requiere de su dinamismo y empuje. La actividad ejecutiva empresarial es la que debería prevalecer en el propio Estado, por ello se exige o se aspira a que un líder empresarial dé el ejemplo en cuanto a la dirección y conducción de su entidad y no se limite a decir qué es lo que pueden o no deben hacer otros. Eso es como el político que se limita a atacar a su adversario, cuando no tiene nada más que ofrecer a sus electores.

El autor es jurista.

Editorial
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