Roman, Times, serif»>
¿Qué corona tiene?
La frase con que titulamos esta nota editorial se usa habitualmente en el habla nicaragüense para señalar y criticar al mismo tiempo algún trato preferencial que se le da a alguien, en detrimento de otra u otras personas y en violación de las leyes, reglas o costumbres establecidas.
Cabe plantear dicha expresión coloquial en relación con el caso del señor Byron Jerez, quien guarda prisión por varios juicios criminales, fue sentenciado por el delito de lavado de dinero y se encuentra a la espera de un juicio de jurados por peculado y malversación de fondos públicos. Sin embargo Jerez ha gozado hasta ahora de un régimen privilegiado en la prisión, e inclusive está a punto de obtener su libertad bajo fianza, a pesar que de acuerdo con la Ley 285 un convicto por lavado de dinero no puede gozar de ese privilegio.
Uno de los tres jueces que conducen los procesos contra Jerez ya resolvió su libertad bajo fianza, alega que lo hizo porque el reo está enfermo a consecuencia de una banda gástrica de adelgazamiento que se hizo colocar en el estómago, y porque la Constitución Política de la República establece que “el sistema penitenciario es humanitario” (artículo 39), y que “la administración de justicia (…) protege y tutela los derechos humanos” (artículo 160). Tales disposiciones constitucionales –dicen los jueces— están por encima de la Ley 285, que si bien es cierto que excluye a los reos por lavado de dinero del privilegio de libertad bajo fianza, es una ley subordinada a la Constitución.
Pero según opinión de médicos y de personas que también usan la banda gástrica de adelgazamiento, las dolencias que ésta provoca desaparecen con sólo cortarla o quitarla del estómago. Además, si fuera cierto que los presos enfermos deben ser liberados —bajo fianza o cualquiera otra figura jurídica—, tendrían que soltar a los más de 300 que según el responsable de la Pastoral de Cárceles de la Iglesia Católica de Nicaragua, monseñor Amado Peña, están en iguales o peores condiciones de salud que Jerez.
En círculos políticos y jurídicos se comenta que la libertad bajo fianza para Jerez se debe a que declaró o se comprometió a declarar contra el procesado mayor por delitos de corrupción, que es el ex presidente Arnoldo Alemán. Inclusive se ha dicho que la Procuraduría General de la República avaló la excarcelación bajo fianza de Jerez, aunque en realidad lo que autorizó fue que el reo pudiera permanecer en su casa mientras esté enfermo.
En lo que se refiere a los privilegios en la cárcel, se conoce que todo el tiempo y en todas partes ha habido prisioneros que gozan de comodidades según su posición social, influencias políticas y posibilidades económicas. Lo anormal es que los jueces actúen contra ley expresa y liberen a un reo que legalmente no puede ser excarcelado bajo fianza ni bajo ninguna otra forma.
En realidad, en vez de privilegiar a los ex funcionarios públicos convictos por corrupción se les debe penalizar más rigurosamente, tal como lo manda el artículo 30 del Código Penal en el que se definen los agravantes en casos como: “La mayor ilustración, educación y dignidad del delincuente en sus mayores obligaciones para con la sociedad o sus obligaciones para contra quien delinquiere… (así como) cometer el delito con abuso de confianza”.
La ley y la justicia, para ser efectivas deben ser aplicadas de manera correcta y honesta. Las y los jueces y magistrados saben mucho mejor que nosotros que la verdadera eficacia de la justicia penal se mide únicamente por lo que la pena impuesta al delincuente sea capaz de hacer a favor de la sociedad y los ciudadanos, por sus resultados en pro de la lucha contra la delincuencia en general y la corrupción gubernamental en particular, y por las consecuencias que acarrea su buena o mala aplicación.
En este sentido la juez Juana Méndez tiene razón al decir que ella no tiene por qué dictar sus fallos según lo que dicen las encuestas sobre la administración de justicia. Pero tampoco debe hacerlo por “orientaciones” de algún cacique político ni por acuerdos de cúpulas partidistas. Y sería peor que lo hiciera por estos últimos motivos.