Violeta Auxiliadora Pérez Guadamuz [email protected]
En el marco de la globalización, la búsqueda de competitividad entre las naciones ha conducido a los organismos internacionales a la formulación de nuevas estrategias de desarrollo para los diferentes países. Como parte de ellas, se ha ampliado e introducido a los programas destinados a incrementar la eficiencia económica, el concepto de clusters o conglomerados; definidos en este caso como grupos geográficamente próximos de compañías interconectadas e instituciones asociadas en un campo particular, y vinculadas por características comunes. Tomando en cuenta las tendencias integracionistas actuales, el alcance geográfico puede abarcar un conjunto de naciones.
La diferencia de utilizar el enfoque de clusters en lugar de simplemente clasificar las empresas por actividad, radica en que dicho enfoque presenta un panorama más amplio de la industria o servicio, identificando nexos que trascienden a las mismas empresas incluyendo a otras instituciones y el gobierno, con vías a identificar las funciones de cada una dentro del clúster, y proponer una mejor práctica para cada parte involucrada.
En el principio de la puesta en práctica de esta estrategia de desarrollo, se identifican los clusters existentes y se realiza un diagnóstico de cada uno de ellos. La existencia de estos clusters está determinada por las circunstancias históricas del país, la demanda interna y externa, la existencia de industrias más o menos desarrolladas, la introducción de ideas innovadoras que puedan fomentar el surgimiento de nuevas empresas, y finalmente la ocurrencia de eventos extraordinarios.
Así, en el caso de Nicaragua el Instituto de Competitividad (TCI) ha identificado siete clusters que determinan el desarrollo potencial: el cluster de manufactura de textiles, en el que se ha podido apreciar en los últimos años, un esfuerzo por atraer la inversión extranjera a través del régimen de Zonas Francas; el cluster de la industria agrícola y de procesamiento de comida, que ha constituido históricamente la base de nuestra economía, pero en los últimos años se ha visto afectada por problemas de propiedad, escasez de financiamiento, prácticas obsoletas y desastres naturales; el cluster de la industria de la carne y otros productos de consumo diario, en el que se ha creado grandes expectativas y controversias a raíz de la firma y discusión de diferentes tratados de libre comercio, o la concesión de tarifas preferenciales en materia de aranceles; el cluster de la industria forestal, que se ha vuelto la preocupación del creciente grupo de ambientalistas que proponen la renovación gradual de este tipo de recursos y el uso racional de los mismos; el cluster de pesca como actividad y el cultivo de especies de peces y camarones, que se considera de gran importancia por las ventajas que tiene Nicaragua en recursos hídricos, determinada por su posición y condiciones geográficas, el cluster de turismo, en el que se ha realizado una inversión considerable en los últimos años, y a su vez se ha convertido en una de las principales fuentes de ingresos de nuestro país; y finalmente, el cluster de energía, en el que resalta la falta de preocupación por desarrollar las diferentes alternativas de producción de este recurso, existentes en nuestro país.
Además de los clusters identificados por el TCI, es posible considerar un cluster de telecomunicaciones, porque si bien las pocas empresas dedicadas a esta actividad compiten únicamente en la prestación de un servicio, tiene potencial de desarrollo determinado por la posición de nuestro país en el centro de las Américas; y un cluster de artesanías, con vías a promover el trabajo de los pequeños empresarios dedicados a la fabricación de estos productos, altamente apreciados en el mercado internacional.
Aunque la introducción de este enfoque como estrategia de crecimiento económico, establece que el desarrollo de un cluster puede tomar largos períodos de tiempo, la ventaja que se pretende obtener con su utilización, es la idea de hacer prevalecer las directrices para fomentar y motivar el avance de los mismos, sobre las agendas políticas de los diferentes gobiernos. Sin embargo, aun con la permanencia del enfoque a través de diferentes períodos, cada gobierno conservará entre sus prerrogativas, favorecer el avance de uno o varios clusters a través de la formulación de políticas públicas que los beneficien, relegando a otros, y con ellos el desarrollo general del país.
Así, en la actualidad y con la negociación de los Tratados de Libre Comercio, la industria manufacturera y el turismo están recibiendo el apoyo necesario para su crecimiento, pero la agroindustria y la generación de energía seguirán esperando una oportunidad para salir adelante.
La autora es master en Administración y Políticas Públicas.