Política y desarrollo

Silvio Mé[email protected]

Nicaragua no puede renunciar al desarrollo, pero para lograr desarrollo necesitamos buenas políticas, las malas políticas no se corrigen con ética solamente, sino con buenas políticas y buenos políticos. Sin excesivamente insistir en la importancia trascendental que la política tiene para el desarrollo humano sostenible, no obviaremos que los cambios institucionales necesitan de la política para su consolidación e inserción en el marco institucional general.

Seguimos siendo un continente de desigualdad, que se ha hecho tan estructural como la brecha del crecimiento. La razón de ser de esta situación se encuentra en la mala gobernabilidad general que registra la región, siendo gobernabilidad, las reglas y procedimientos a través de los cuales los actores estratégicos de un determinado sistema social resuelven los conflictos y toman decisiones de autoridad.

El indicador de estabilidad política ha mejorado, aunque no en todos los casos. Se dio un gran avance con la transición del autoritarismo a la democracia, dándose algunos estancamientos y algunos casos de retroceso. Las libertades civiles se han deteriorado, el Estado de Derecho no avanza o retrocede, lo mismo con los indicadores de corrupción y eficacia del gobierno, la confianza en las instituciones políticas y legales, la confianza interpersonal ha decaído enormemente, lo que es vigencia de una ciudadanía de baja intensidad, marcados de profunda desigualdad, con culturas civiles y políticas con poco fundamento democrático, abundando los demócratas por defecto.

Consecuencia de esto son los bajos niveles de cultura legal, la supervivencia del clientelismo, corporativismo, connivencia ilegal entre negocio y política, estructuras institucionales opacas que subvierten las reglas democráticas formales, el poder conquistado electoralmente queda generalmente en manos de coaliciones que impiden el diagnóstico, la visión, las políticas y liderazgo que se ocupan de emprender el desarrollo humano sostenible.

Nuestra región es un laboratorio de experiencias sociales y políticas que alumbran nuevos entendimientos de desarrollo y demuestran el importante papel que toman la sociedad civil y gobierno, cada uno en sus niveles, quienes pueden convertirse en actores del cambio cultural e institucional que el desarrollo demanda, pendiente solamente de la organización de proyectos políticos capaces de generar esfuerzos que impacten de forma general la cultura, políticas y comportamientos empresariales.

El supuesto infundado de que la ciencia y la técnica tienen la única solución a los problemas de desarrollo y que la aplicación efectiva de estas soluciones depende de una voluntad política, no es real. Ni la ciencia comprende todas las razones disponibles ni la voluntad política se produce de la nada. La decisión política nunca es totalmente predeterminada, es fruto de libertad y responsabilidad, donde toma importancia la ética de los decidores. Por eso, como señala Popper, “tenemos responsabilidad moral con la historia”. No habrá buen desarrollo humano sin buenas políticas, con las que debemos ser forjadores de nuestro propio destino hacia una democracia honesta, funcional, con sensibilidad social, constructora de un desarrollo humano sostenible.

El autor es candidato PhD Ciencias Políticas.

Editorial
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