Willy Rivas [email protected]
El sector privado nicaragüense ha venido solicitando a los diferentes gobiernos de turno la necesidad que se elabore un gran plan de nación de tal manera que se pudiese tener un norte en la estrategia de desarrollo de Nicaragua, no importando el gobierno o partido de turno en el poder.
Pues bien, el Presidente de la República, ingeniero Enrique Bolaños, decidió desde el inicio de su mandato, trabajar en un Plan Nacional de Dearrollo que tanto está necesitando Nicaragua para salir poco a poco de este marasmo político-económico en que nosotros mismos nos hemos metido. Inmediatamente que presenta dicho plan, nos pide que lo estudiemos, analicemos y aportemos ideas para mejorarlo, para luego implementarlo. Sin embargo, no había terminado su exposición cuando de inmediato tenemos a:
Partidos políticos, políticos y politiqueros, sin haberlo analizado, desde ya lo comienzan a criticar (ojalá fuese una crítica constructiva).
Otros comentan, a boca de jarro, como grandes conocedores de la materia, que dicho plan no aporta nada nuevo. Que es una copia de otro plan, etc.
Otros, sin haber tenido el tiempo ni de leerlo, ni de analizarlo, dicen que les da risa dicho plan de desarrollo.
En pocas palabras, nos importa más el “figureo” y la “filosofía”, no el futuro de Nicaragua. “primum vivere, deinde philosophari”.
Creo que es aquí y ahora que el sector privado y los medios de comunicación deben jugar un papel trascendental para que Nicaragua tenga un plan de nación muy bien elaborado y consensuado con todas las fuerzas vivas de la nación, para que éste sea viable y realizable. Hay que estar muy claro que éste o cualquier otro plan de nación es prioridad para Nicaragua.
Lo anteriormente expresado trae a mi mente un recién desayuno/trabajo, donde se discutía con mucha seriedad la forma de ayudar a Nicaragua a salir de la miseria y pobreza en que nos encontrábamos. Necesitábamos ver cómo salir de seguir siendo mendigos universales.
Las aportaciones fueron abundantes y excelentes, sin embargo, cada vez se regresaba a un tema que personalmente lo considero central y de mucho interés: la importancia que tienen los medios de comunicación escritos, hablados y televisados para levantar o destruir una nación, por algo se le dice al periodismo el quinto poder.
Tuve, en algunos momentos de este desayuno, la oportunidad de expresar mis experiencias como ex presidente de la Cámara de Comercio de Nicaragua (Caconic), de pláticas que sostuve con un sinnúmero de inversionistas de Europa, Asia, Japón, USA, etc. etc, interesados en estudiar la posibilidad de invertir en nuestro país.
En cada una de dichas reuniones el común denominador era: “Cuando leemos o escuchamos las noticias de su país, percibimos como que Nicaragua es un volcán en continua erupción política/económica, lo que nos crea temor de pensar en viajar e invertir en su país. Sin embargo, cuando nos hemos decidido a examinar en el terreno la situación, encontramos un país muy diferente a como lo pintan sus noticias”.
Me decían: “Ustedes tienen un país extraordinario, con gente extraordinaria. ¿Qué les pasa a sus medios de comunicación, acaso no quieren a Nicaragua?”
Personas de gran prestigio en Nicaragua en el área de la comunicación me dirían: “Nosotros no hacemos las noticias, sólo publicamos los hechos”, o como me dijo una vez un buen amigo: “No es noticia que un perro muerda a un niño, lo que sí es noticia y amerita un gran despliegue es que un niño muerda a un perro”.
Es necesario que el Gobierno, políticos, empresarios, sindicalistas, obreros, campesinos, medios de comunicación sepan que nuestro norte es este Plan de Nación que don Enrique nos está facilitando para que todos nosotros lo mejoremos e implementemos. No tenemos más tiempo que perder, el mundo y la globalización no nos esperan.
La miseria y pobreza se combaten con inversión y trabajo, yo no conozco otra forma.
El autor es ex presidente de Caconic.