El TLC y las universidades

Luis Enrique Lacayo Sánchez

En julio pasado se realizó en Nicaragua el primer foro a nivel centroamericano sobre el impacto del TLC en la educación superior, por iniciativa de la Asociación de Universidades Privadas de Centroamérica (Auprica), que aglutina a veinte de las universidades privadas más importantes de la región.

Entre las conclusiones de ese evento se acordó definir posiciones para la protección de los intereses educativos de cada país y de la sociedad en general. La homologación de estudios es un hecho en el gremio de las universidades de Auprica, es decir, que un estudiante que se traslada de un país a otro puede acceder a las universidades del circuito solamente con sus notas originales del Alma Mater de la que proviene, y estas notas automáticamente serán convalidadas.

También se acordó vencer la larga brecha de atraso tecnológico, modernización productiva y sobre todo la creación de capital intelectual que satisfaga los requerimientos de especialistas calificados que demanda la inversión extranjera y la educación.

Por otro lado, se resolvió impulsar acuerdos o convenios entre empresas privadas y públicas para que los estudiantes que cursan carreras profesionales o técnicas se involucren en el proceso productivo, a fin de que una vez que coronen su carrera no egresen solamente con la teoría sino también con experiencia laboral.

También se enfocó que es importante la investigación pero tiene que existir una plataforma tecnológica adecuada, como es la base de datos de las bibliotecas virtuales más importantes de Estados Unidos. Estas bibliotecas están actualizadas en la tecnología y ciencia que demanda la globalización, asimismo se obtienen importantes artículos en revistas que guíen al estudiante y actualicen al profesional.

En Centroamérica las universidades más importantes, públicas y privadas, están conectadas a las bases de datos de algunas de las principales bibliotecas virtuales norteamericanas. Nicaragua es el único país que carece de esta importante intercomunicación, que vendría a solucionar y actualizar a estudiantes y profesionales en todos los adelantos científicos y tecnológicos de los países desarrollados.

Nos enteramos por los medios de comunicación de algunos datos generales sobre estos adelantos. Algunos profesionales que tienen suscripciones específicas de revistas especializadas (no virtuales), se informan obviamente, pero varios meses después del conocimiento del tema.

No hay nada mejor que leer un libro físico cuando se trata de clásicos y literatura contemporánea, pero los acelerados cambios que evolucionan actualmente en la humanidad nos están llevando a la necesidad imprescindible de la herramienta tecnológica: Internet. Siguen teniendo gran importancia los libros de consulta, manuales de estudios, folletos, pero no así algunos estudios de casos que resultan desfasados.

Es por eso que necesitamos que el gobierno de Nicaragua, por medio de este tratado, adquiera el nodo académico con los derechos de las más importantes bases de datos educativas que se ofrecen a nivel universal.

En el Plan Nacional de Educación (2001-2015), que está en proceso de finiquitarse y publicarse por el Consejo Nacional de Universidades (CNU), también menciona esta necesidad apremiante en el Área V: investigación, ciencia y tecnología.

El Mific y la Unicit, simultáneamente con la VII Ronda de Negociaciones TLC-Centroamérica-USA que se está celebrando en Managua, incluye el Foro TLC y las Universidades, donde este tema se debate más ampliamente.

El autor es rector de la Universidad Iberoamericana de Ciencia y Tecnología (Unicit).

Editorial
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