Fabián [email protected]
DIGNIDAD
Para nadie es un secreto que se ha perdido la vergüenza entre políticos y funcionarios. Añadámosle también la dignidad. Yo sentí pena ajena cuando vi al Ministro de Educación, humillado, tragándose todas sus palabras, diciendo cosas que nadie cree, con el único propósito de seguir en un cargo en el que el menor sentido de dignidad le indicaba renunciar.
LEALTAD
Yo quiero creer que hubo un tiempo en que a los funcionarios se les escogía por lealtad, es cierto e importante, nadie quiere tener un alacrán en la camisa, pero también por capacidad, honradez, dignidad y noción de la vergüenza. ¿De qué tiempo acá es que la lealtad, y la voluntad de llegar hasta el ridículo por ella, se convirtió en el único parámetro para escoger a quienes dirigen las instituciones?
CARENCIAS
Falta vergüenza, cuando el jefe de la Policía, Edwin Cordero, decide seguir en su puesto, a pesar de las armas que vendió a guerrilleros colombianos y la droga con que se pagó a informantes. Falta dignidad cuando el director del Ineter, Claudio Gutiérrez, acepta diseñar un mapa con la única intención de excluir a un candidato electoral, y le faltó mucha más dignidad cuando decide compartir gabinete con la misma persona a la que le pasó la raya. Ya no hablemos de las vergonzosas bajadas de pantalones que protagonizaron los magistrados del Consejo Supremo Electoral cuando les ordenaron inhibir candidatos al por mayor… Podría mencionar más, pero basten estos ejemplos para demostrar que la vergüenza y dignidad que hoy le faltó al ministro Silvio De Franco, es una carencia bastante común en nuestros funcionarios.
VALENTÍA
Por ello me resulta alentador ver a doña Miriam Zablah, viceministra de Educación, renunciar a su cargo cuando el presidente Bolaños retira el manual de Educación Sexual que ellos habían elaborado y defendido en el debate público. Y si bien tuvo la valentía que le faltó a De Franco, no tuvo la suficiente para decir con todas sus letras los verdaderos motivos de su renuncia.
CEPILLOS
Y si la vergüenza y dignidad escasea en nuestros funcionarios, sobra el afán de protagonismo. Un día de éstos se publicó una publicidad del INSS, en la que se felicitaba la promoción universitaria de unos empleados. La sorpresa es que, entre los graduados de toga y birrete, a foto mucho más grande aparece el sonriente close up de doña Edda Callejas, presidenta del INSS, primero, sin que sea necesario, segundo, sin explicar qué hace ahí, y tercero, sin mencionarla siquiera. Igual pasaba, por ejemplo, con los anuncios de Inatec en la administración anterior. Por puro gusto aparecía María Fernanda, la esposa del entonces presidente Alemán. Ahora María Fernanda no aparece. La ha sustituido una foto de Bolaños, como para demostrar ¡que la cosecha de cepillos nunca se acaba!
CRIMEN Y CASTIGO
Si el Estado es castigado por una Corte internacional por no haberle hecho justicia a Zoilamérica, y si ella recibe la indemnización que reclama, todos nosotros habremos terminado pagando por el delito que habría cometido Daniel Ortega y por el cual el Estado nicaragüense fue incapaz de enjuiciarlo. ¡Qué ironías! Si eso sucede, los cien mil dólares que se reclaman habrán salido de nuestras bolsas. De la suya y de la mía, que nada tuvimos que ver en el asunto.