Ricardo José Pérez
En el poblado de Nandaime, el 15 de marzo de 1792 nació del matrimonio formado por Timoteo Estrada y Gertrudis Vado un niño que fue bautizado con el nombre de Josep de los Dolores Estrada Vado.
Su infancia y juventud transcurrieron en el campo, entre el amansamiento de caballos, manejo del arado y labrar la tierra. La educación familiar le inculcó principios de honradez y rectitud.
En la juventud de José Dolores Estrada la Colonia española tocaba a su fin, y él apoyó los movimientos independentistas en los que hizo sus primeras armas. Luego, en 1825, rspaldó al Vice-jefe de Estado, Juan Argüello que luchaba contra Cleto Ordóñez.
El 9 de agosto de 1851 se le confirió el grado de capitán. Participó en las filas de los legitimistas (conservadores) en la guerra civil contra los democráticos (liberales), y en enero de 1855 fue ascendido a teniente coronel.
En 1856 protagonizó uno de los episodios de mayor relevancia en la historia patria: la Batalla de San Jacinto contra el invasor filibustero norteamericano que pretendía convertir a Nicaragua en colonia de Estados Unidos e imponernos el esclavismo.
A principios de septiembre de 1856 una columna de 160 hombres pobremente armados con fusiles antiguos, hambrientos, casi desnudos, al mando del coronel José Dolores Estrada, ocupaban la hacienda San Jacinto. El lugar fue asaltado por los filibusteros. Se trabó una lucha terrible, inclusive cuerpo a cuerpo. Entre el humo, la sangre y la muerte, donde el peligro era mayor aparecía serena pero temible la figura de Estrada, con la espada en la mano, animando a sus valientes compañeros con el ejemplo más que con la palabra.
Los filibusteros fueron derrotados en la Batalla de San Jacinto, la que tuvo un gran significado histórico como ejemplo de defensa de la soberanía nacional, de la independencia y la libertad. Allí se puso en alto el patriotismo de los nicaragüenses y se cubrió de gloria José Dolores Estrada.
Después de la guerra, como íntegro demócrata que era José Dolores Estrada se opuso a la reelección del presidente Tomás Martínez, y tuvo que irse al exilio en el que pasó muchas dificultades económicas. Estuvo en Honduras y en Costa Rica (1863-1864), donde se dedicó a sembrar tabaco.
Cuando el presidente Fernando Guzmán asumió la Presidencia de la República, el general José Dolores Estrada pudo regresar a la Patria. Guzmán le restableció el grado militar (general) que Martínez le había quitado, y el 27 de junio de 1869 lo nombró jefe del Ejército.
El general José Dolores Estrada murió en Managua el 12 de agosto de 1869 y fue sepultado en el templo parroquial. Al decidirse la construcción de la Catedral sus restos fueron exhumados, el 24 de mayo de 1929, y depositados en la capilla del Palacio Episcopal. En septiembre de 1933 fueron trasladados a la cripta funeraria de la Catedral en construcción. Y el 12 de agosto de 1999, fue sepultado en el templo parroquial de Santa Ana, en Nandaime, su ciudad natal.
José Dolores Estrada murió sin bienes materiales de consideración, pero los nicaragüenses lo han enriquecido con el tesoro de su recuerdo glorioso que sirve como inspiración para estudiar, trabajar, honrar la vida y optar siempre por la paz.
El autor es estudiante de II Año del Instituto Modesto Armijo de Managua. Resumen de su presentación en la inauguración de las Fiestas Patrias, en la Hacienda San Jacinto, el lunes 1 de septiembre de 2003.