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Sería un disparate aceptar que México meta a Nicaragua sus excedentes de producción de mangos, cuando en este país centroamericano toda la costa del Pacífico puede producir esa fruta en diferentes variedades y con calidades exportables.
Funcionarios del gobierno de México, con el pretexto de los controles sanitarios, dijeron la semana pasada que ese país pretende vender mangos y otras frutas en Nicaragua, como parte del Tratado de Libre Comercio (TLC) en vigencia desde 1998.
Cuando leí esa noticia lo primero que hice fue preguntarme si son tan escasos los mangos aquí como para importarlos de Norteamérica; y recordé la abundancia de esa fruta en el departamento de Rivas y lo común que es ver los árboles de mangos en los patios en las ciudades del Pacífico.
Después me percaté que en la zona de San Francisco Libre hay una empresa, Mangosa, que tiene unas 500 hectáreas de mangos en producción y exporta la fruta a Estados Unidos y Europa. Incluso, tengo entendido que, con mangos de esa plantación, una industria de Managua produce jugos.
El mango de rosa, por ejemplo, es excelente para los licuados y en Nicaragua crece casi silvestre, porque pocos agricultores han tenido la iniciativa de plantarlo en extensiones con fines comerciales.
En México hay más tierras cultivadas con mangos, pero en rendimiento por cosecha y calidad de la fruta competimos con ellos, me dijo el ingeniero Octavio Menocal, un experto del Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA).
Cada árbol de mango, sembrado con propósitos de exportación, produce aquí un promedio de 1,000 ó 1,200 frutas de primera calidad en cada ciclo y al año ofrece dos cosechas.
Lo preocupante es que en Nicaragua aprovechamos menos del 20 por ciento de las tierras aptas para frutales, con la intención de hacer negocios, a pesar de que en el país hay por lo menos seis empresas dedicadas a la exportación de esos productos, según los cálculos de Menocal.
Los agricultores nicaragüenses podrían aprovechar más las frutas tradicionales para venderlas con ventaja adentro o afuera, porque además del TLC que el país negocia con Estados Unidos se avecinan otras oportunidades con la Unión Europea y Taiwan.
Europa podría ser un buen importador de nuestras frutas tropicales. Asimismo, los empresarios taiwaneses, que tienen interés de introducir a Centroamérica manufacturas industriales y de alta tecnología, comprarían aquí productos agropecuarios.
¿Por qué no vender más mangos, entonces? El ingeniero Menocal asegura que hay buenos controles fitosanitarios y niega que en Nicaragua estén todas las plagas de Egipto, como tratan de hacer creer funcionarios de México para justificar el envío de sus frutas.
Quizás lo que más falta es que pequeños agricultores produzcan esa fruta con más calidad y en cada zona se junten para tener centros de acopio, de tal manera que vendan embarques grandes a las empresas procesadoras o exportadoras. Aprovechen, porque hasta el momento los mangos mexicanos sólo llegan envasados.