Róger Fischer P.
Uno de los temas bases de campaña del ingeniero Enrique Bolaños fue la generación de empleos a través de las inversiones, como medida para la erradicación de la pobreza, mejorar el producto interno bruto del país, aumentar las exportaciones y cerrar el gap (brecha) deficitario de la balanza comercial.
Nicaragua es un país atractivo para la inversión, sobre todo en el área de ensamblaje conocido como maquila, por diferentes ventajas competitivas: Mano de obra ofrecida, de bajo costo y rápido aprendizaje. Posición geográfica. En relación al socio comercial mas importante, los Estados Unidos. Incentivos a la exportación como son las zonas francas. Advenimiento del Cafta.
El clima de inversión es definitivamente muy favorable para la proliferación de empresas maquileras y la generación de empleos directos. Actualmente esta industria emplea 40,000 trabajadores y el crecimiento es en orden ascendente. No me cabe la menor duda que el gobierno del ingeniero Bolaños está encaminado a que esta promesa de campaña y visión de la industria maquilera sea una realidad palpable. Prueba de esto fue la creación de Pro-Nicaragua, agencia de promoción e inversión fundada por el Ejecutivo, que está jugando un rol de mucha trascendencia. Otra prueba es la de los foros de inversión que el Ejecutivo ha promovido a través de la Cancillería, la que ha puesto en alerta a las embajadas y consulados de Nicaragua en el exterior, de la importancia de la promoción de inversión para la generación de empleos, que es lo que el país más necesita. Otro hecho notorio fue la visita del presidente Bolaños a una de las empresas textileras más grandes en Estados Unidos, que mostró interés en instalarse en Nicaragua. Este hecho de un presidente promoviendo a su país de forma directa, jamás se había experimentado en Nicaragua.
Aplaudo esta gestión y estoy seguro que muchos nicaragüenses conscientes piensan como yo, que la labor del Ejecutivo ha sido de compromiso total con esta promesa de generación de empleos. Sin embargo, toda esta gestión de importancia para el desarrollo social y económico del país no está siendo seguida adecuadamente por la Asamblea Nacional, cuyos miembros no tienen una definición sobre este tema de primordial interés para Nicaragua; y sus decisiones en torno a las zonas francas las toman sobre materias laborales y otros temas que a veces, tal vez sin quererlo, más bien ahuyentan las inversiones. Lógicamente que estas decisiones son de orden político y las fuerzas partidarias se mueven, en la mayoría de los casos, de acuerdo a los intereses del FSLN o el PLC.
En un mundo sacudido por la violencia, las condiciones que prevalecen internacionalmente son sumamente difíciles, las fuentes de trabajo son precarias y la maquila de alguna manera viene a ofrecer oportunidades de empleo y a satisfacer necesidades para muchos nicaragüenses.
Muchos países en el mundo han logrado mitigar sus crisis a través de las maquilas, quizás no sea este rubro una panacea para los males y como en todo, hay empresas problemáticas que son una franca minoría. La realidad es que mientras las inversiones sólidas se van asentando se necesita cubrir la demanda laboral, y también corresponde a los diputados abrir cauces para una empleomanía que genere con su mano de obra más exportaciones y divisas que se traducirían, desde luego, en mayor bienestar para la población.
Ojalá que las posiciones partidarias y el populismo no obscurezcan la vista de los diputados y que con visión y patriotismo contribuyan desde sus legislaturas a la creación de empleos, que no es responsabilidad única y exclusiva del Presidente de la República, sino también obligación de todos y cada uno de los nicaragüenses.
Guatemala es un ejemplo clásico de lo que me estoy refiriendo. Allí un gobierno populista y un congreso miope han ahuyentado la inversión extranjera y muchas maquiladoras han tenido que cerrar operaciones e irse a países donde son más competitivos, lo que ha causado la suspensión de muchos empleos y cero inversión para la generación de nuevas fuentes de trabajo.
El autor es administrador de empresas.