¿Cómo elegir sin capacidad de elegir?

Michael Bolaños Davis*

Este es y seguirá siendo un debate que la democracia solamente superará elevando la calidad y educación de los electores. Imagínense un(a) profesor(a) calificando exámenes de materias o temas totalmente desconocidos, para decidir si un(a) alumno(a) merece pasar a un nivel superior.

Cuando se pone en perspectiva la necesidad de elegir o seleccionar personas calificadas por parte de electores descalificados, aunque legalmente constituidos, se corre el inevitable riesgo de que personas incapaces ocupen cargos de vital importancia para el futuro de la nación.

Los diputados que constituyen la mayoría de la Asamblea Nacional son especímenes descalificados para elegir a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Muy pocos diputados pueden levantar la frente en alto sobre aspectos de honorabilidad, rectitud, decencia, independencia de criterio, dedicación, educación, conocimientos, equidad, justicia, etc., que son los criterios que sirven de calificativos para elegir a un magistrado de justicia en cualquier lugar del mundo civilizado. Entonces, ¿cómo esperar otra cosa distinta de ellos? Lo inevitable es que existan arreglos politiqueros entre los caudillos partidistas para manosear el sistema judicial a favor de cada uno de sus intereses personales.

¿Quién puede creer que un Daniel Ortega o un Tomás Borge acepten elegir magistrados de justicia que no les obedezcan? Si así fuera, estarían presos todos los dirigentes frentistas. Cualquier especulación sobre los arreglos “bajo la mesa” entre los frentistas y los arnoldistas para elegir magistrados afines a sus pretensiones partidistas, es simplemente lógica pura y fundamentada en el historial delictivo de sus caudillos.

Para superar el estancamiento de gobernabilidad que vive Nicaragua es imprescindible que la Constitución exija que todos los partidos políticos, en sus estructuras y procedimientos internos, se apeguen a los principios democráticos que la misma Constitución establece para el país. ¿Cómo es posible que se llame democracia a un sistema que permite la dictadura partidista dentro de los partidos que aspiran a gobernar la nación? La democracia comienza dentro de los mismos partidos y un sistema democrático solamente debe permitir partidos que muestren su apego al sistema democrático. Si la democracia es un principio constitucional, lo debe ser en todos los ámbitos de la política.

Cuando en el frentismo y arnoldismo se pueda cuestionar el caudillismo de Ortega y Alemán, y se permitan reformas desde su propio interior en un sistema similar al que han legislado para el país, de pluralismo y elecciones, entonces se podrá aspirar a elegir personalidades con capacidad y calificación para dirigir al país a un mejor futuro. Mientras tanto, el pueblo sufrido tendrá que resignarse a que cualquier maleante pueda ser seleccionado para impartir justicia, ya que la decisión está en manos de una mayoría de personas descalificadas.

* El autor es administrador de empresas.  

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí