Migdonio Blandón B.
En el Día de la Madre, aún los que en la infancia o la adolescencia la perdimos extrañamos siempre su falta y se reaviva el recuerdo de ese ser maravilloso que como fuente y sostén, Dios por su amor infinito desde el inicio de la vida nos ha dado. Ella, al percibir la criatura en su seno y durante toda su existencia, empapada del amor divino se convierte en el ángel tutelar que de manera especial sabe darse a sus hijos por entero.
No ha sido casual que en distintas fechas y países haya sido escogido el mes de mayo para conmemorar el Día de la Madre. Éste ha sido oficializado en nuestra querida Nicaragua hoy 30 de dicho mes para tal celebración. En este mes regularmente se inician las lluvias que como verde esperanza reverdecen los campos y en el fértil vientre de la madre tierra germinan diversas semillas, fructificando a su tiempo, que nos sirven a todos para la subsistencia.
Al frescor de las aguas, plantas y árboles crecen proporcionando alimentos y oxígeno para todas las especies y de la multiforme generosidad de la madre tierra que provee de todo lo necesario para la vida también ofrece, según los ambientes y cuidados de sus hijos, flores bellísimas y perfumadas rosas de colores distintos, como las rojas y blancas que se lucen en su día en conformidad a la situación, disfrutándola aquí o recordándola y venerándola en el más allá.
Desde la concepción casi en lo general la madre, como la naturaleza, provee lo necesario cuidando con delicado esmero a la criatura que, mediante su natural proceso, el Creador de todo lo que existe amorosamente ha depositado en su seno y que realizándose con sentimiento maternal son bendecidas por Dios. Digo casi porque quienes, recibiendo la simiente, renuncian por distintas causas a la maternidad, caen incluso en el imperdonable delito del aborto.
Desafortunadamente, así como la madre tierra está siendo profanada destruyendo el ecosistema, terminando con grandes extensiones de vegetación y fauna lo mismo que la contaminación de aguas y ambientes, asimismo, en lo humano el sentido de maternidad en distintos países gradualmente ha venido proliferándose por el aborto, la eutanasia y otros medios que en conjunto amenazan con la extinción de la raza humana.
Bajo el pretexto del control natal, de ampliar espacios y reducir miseria, en Europa, Asia y también en parte de América, en algunos países con mayor radicalidad, se han emitido leyes que posibilitan dicha campaña destructiva, lo que de cierta forma va dejando ya graves secuelas mismas que en determinadas ciudades ya pueden notarse en la falta de niños y adolescentes en sus calles las que, a ese ritmo, sólo serán recorridas por gente de la tercera edad.
El autor es miembro de Eduquemos.