En letra pequeña

Fabián [email protected]

MATONES

¿Acaso ya llegó el momento en que se empezarán a matonear periodistas en Nicaragua? Si eso es lo que pretenden quienes han amenazado a algunos periodistas de LA PRENSA para acallarlos, déjenme decirles que su acción no sólo resulta cobarde, sino que por demás estúpida. En primer lugar, porque es bastante tonto esperar que un medio de comunicación deje de investigar o de publicar por que se amenace e inclusive se asesine a sus periodistas. Todo lo contrario, estos hechos lo que hacen es multiplicar por mil la voz de quien denuncia. Y segundo, y más decisivo, esas acciones desesperadas demuestran que la investigación va por buen camino y está pegando ahí, donde más duele.

TRAGEDIA

La gran tragedia de este momento es que los periodistas amenazados no puedan ir a la Policía, como corresponde, a pedir protección para su vida. O al menos, pedirles que investigue quiénes las hacen y de dónde salen esas amenazas. Pero no se puede hacer eso porque se tiene la fuerte sospecha de que los “quienes” visten uniformes azules y el “dónde” podría ser la misma oficina a la que se llegue a buscar ayuda.

INACEPTABLE

Más que dar de baja o “remover de su cargo” a cuatro piches para lavar la mancha, espero que esta vez se abra un debate serio sobre la Policía que queremos. Por lo pronto se debería dejar claro que es inaceptable que bajo la excusa de los pobres salarios alguien pueda ser medio tiempo policía y medio tiempo delincuente.

RESPONSABLES

Las amenazas que están recibiendo estos periodistas, y lo que pueda pasarles en el futuro, es también responsabilidad de aquel jurado de conciencia que alegremente liberó al borracho que un mal día entró pistola en mano a la redacción de LA PRENSA. Es que esa “hazaña” más que hacerle el favor a Tirso Moreno, alienta a aquéllos que creen que pueden silenciar a balazos a los periodistas, seguros de que si las cosas les salen mal, al final del camino encontrarán un jurado barato que comprar y una Fiscalía que tiene especial aprecio por los delincuentes.

DESCARO

Una de las formas más descaradas de robarle al Estado es declarar como inservibles los bienes que tanto dinero le han costado para luego repartírselos en “piñatitas” que de vez en cuando se organizan. Yo me pregunto: ¿Qué tipo de trabajo hacen los directores del CSE que no pueden ya usar camionetas del 2000? Por allí salió alguien diciendo que al Estado le resulta más barato comprar camionetas nuevas que mantener éstas que para ellos ya son viejitas. O sea, que al final harán un favor asumiendo ellos el costo de mantenerlas. Bastante se tiene con que quieran robar, para que también pretendan ver cara de tontos a los ciudadanos.

PROPUESTA

Hay que ver las cosas en positivo, aprovechar que se pudo quitar de la boca la gallina al zorro (eso espero ¿o no?) para cerrarles esa ventana prohibiendo definitivamente la venta de bienes del Estado a los mismos funcionarios que los usan. Si hay que vender, que compre quien dé más en subasta pública y abierta.  

Editorial
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