Responsabilizo a la Policía

Freddy Potoy [email protected]

Desde que se empezó a publicar en LA PRENSA la relación del jefe Antidrogas en Bluefields, subcomisionado Oscar Larrave Chamberlain, y varios de sus agentes, tanto el corresponsal de este diario, Sergio León, como yo, hemos recibido amenazas de personas que se muestran molestas por las denuncias contra los policías.

La semana pasada recibí varias amenazas telefónicas de personas que específicamente se sienten ofendidas con las denuncias contra policías implicados en corrupción con traficantes de droga.

“Sos un hijo de la gran p…, maldito. Ya sabemos dónde estudia tu hijo. La Policía sabe tus movimientos, te anda ganas y de que te jode te jode”. Esta fue la primera amenaza telefónica que recibí el miércoles pasado en horas de la mañana. Lo tomé como una necedad de una persona resentida.

Pero el asunto siguió al día siguiente, jueves. Tres llamadas más a mi celular cuyos contenidos ya ponen en riesgo la seguridad personal de mi hermana Martha Potoy Rosales y de sus hijos, así como la integridad moral de ella. Fue entonces que decidí reunirme con el director del diario, ingeniero Jaime Chamorro Cardenal; el gerente general, ingeniero Hugo Holmann Chamorro y el editor general, Luis Sánchez Sancho, para abordar el tema en cuestión. De ellos recibí el total respaldo personal e institucional, así como de mi superior inmediato, el jefe de Redacción, Eduardo Enríquez y de mi compañero en cargo, Douglas Carcache.

Minutos después que Sergio León y yo le preguntamos a dos traficantes de droga sobre la corrupción policial con ellos, sorprendentemente Larrave llamó furioso al celular de León protestándole por qué andábamos investigando su actuación como funcionario policial, al que se la paga su salario con los impuestos de los contribuyentes.

Posteriormente los “colaboradores” de la Policía en la lucha contra las drogas, lanzaron piedras a la casa de León y otros dolidos por las denuncias contra varios agentes, le han hecho señales de matarlo.

Tomando en cuenta lo anterior, más la seria advertencia del segundo jefe de la Policía de El Rama, Kent Hooker, nuevamente a Sergio León y ahora al corresponsal de LA PRENSA en Puerto Cabezas, Walter Treminio, no me queda más que responsabilizar a la Policía de la seguridad no sólo de los tres, si no de todos los periodistas de este diario que escriban sobre el tema.

Temo que la Policía y sus “colaboradores” (estos últimos que casi siempre delinquen con la impunidad que algunos mandos policiales le autorizan), puedan recurrir a cualquier “técnica” propia de los agentes de inteligencia policial para perjudicarme; también pueden provocar un accidente en el que salga lesionado o lesione a alguien que les facilite detenerme y remitirme a los juzgados; pueden seguir mi vehículo en carros y camionetas con cristales oscuros, o taxis; me pueden poner droga en mi vehículo o mandar a golpear con cualquier delincuente que “colabora” con la Policía, y otras cosas más.

Los mandos policiales en vez de replantearse su rol en la lucha contra la narcoactividad a la luz de los señalamientos, cierran filas para ver de qué manera salen menos afectados y la arremeten contra quienes denunciamos que las cosas andan mal en una institución que se encarga de la seguridad ciudadana. Señores, el debate sigue abierto hasta que ustedes decidan cerrarlo de la forma que mejor les parezca.  

Editorial
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