Reacciones rojinegras ante prácticas democráticas

Alfonso Efraín Castellón Ayón [email protected]

El sandinismo ortodoxo y orteguista sigue siendo incorregible. Por un lado maneja un discurso de pacifistas, anticorruptos, mente abierta y hasta progresistas (a pesar de que destruyeron en diez años el país). Y por el otro, son hermanos de Saddan Hussein, Mohamed Gadafi, Hugo Chávez, y para cerrar con “broche de oro”, ahijados de Fidel.

Muy atinadamente el 24 de abril recién pasado el licenciado José Esteban González R., en artículo publicado en esta misma página, señaló: “¿Ha cambiado el Frente Sandinista? Ciertamente, no. ¿Sigue siendo Daniel Ortega un dictador en potencia? Ciertamente sí”.

Precisamente por esa interrogante que hace el articulista mencionado me uno a su “campanada de alerta”, como José Esteban González titula su artículo de opinión.

No solamente les incomoda (a los sandinistas) la excelente y acertada posición editorial de LA PRENSA, sino que también les hace recordar sus “buenos tiempos” que añoran al calificar de viscerales, intolerantes, fundamentalistas, etc. etc., a quienes piensan y se expresan de manera distinta a ellos.

¿Y por qué no mantienen un diálogo sano y tolerante con los que no somos del staff de LA PRENSA? ¿Por qué da la casualidad que pensamos de manera general con mucha similitud a lo que se plantea en los editoriales de este prestigiado periódico? No creo que esto sea casual. La participación de connotados sandinistas (militantes activos en la década perdida) que hoy se cobijan con el ropaje de organismos no gubernamentales, movimientos ecologistas, asociaciones en contra de la violencia, promotores de las virtudes ciudadanas y otros virtuosos movimientos; es decir, los otrora fanáticos revolucionarios quieren participar nuevamente en política como los famosos “comandantes 19 de julio” de cuando la revolución; y se preparan para ocupar cargos importantes en el nuevo gobierno sandinista que aseguran habrá en el 2006.

Y no es para menos, como verán en el siguiente relato anecdótico. El suscrito estaba en una vela cuando apareció don Tomás Borge con el diputado Pedro Ríos Castellón (su colega). El pariente me lo presentó (a Borge) y en un pequeño diálogo por cortesía del suscrito con el famoso ex comandante, al conocer de mi antisandinismo natural me preguntó: “Y ahora que retomemos el poder, ¿qué va a hacer usted?” Con la entereza que me caracteriza le respondí: “Seguiré criticándoles constructivamente, hasta que me silencien al mejor estilo de ustedes”. “¡Oh no!, eso se acabó”, ripostó el ex comandante. Y después de continuar con mi gesto cortés, me despedí.

Con este relato refuerzo mi aseveración y aumenta mi admiración por el Diario LA PRENSA y su staff profesional en el que también hay simpatizantes de la doctrina sandinista. La página Editorial y de Opinión del Diario de los Nicaragüenses no solamente cuida su señorío, pero cultiva además prácticas democráticas como la publicación de cartas fuertes contra el mismo Diario.

Ojalá hubiera sido ésta la tónica durante el tristemente célebre gobierno de los “muchachos”. No estaríamos atrasados 25 años, ni sería peligroso su retorno al poder.

El autor es Secretario Ejecutivo de la Asociación de Confiscados de Nicaragua.  

Editorial
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