Elecciones en el Cono Sur

Mañana habrá elecciones presidenciales en Argentina y Paraguay, que sin duda son importantes a pesar de que no están rodeadas de las tensas expectativas que hubo con las últimas elecciones en Brasil y Ecuador, a las que la participación de una pujante izquierda, que a la postre resultó victoriosa, les dio una enorme relevancia.

En efecto, las elecciones en Paraguay y Argentina tienen la importante significación de ser una ratificación de la nueva situación democrática que impera en América Latina, con la desdichada excepción de Cuba comunista donde la gente carece de libertad y no puede ni siquiera elegir libremente a sus gobernantes.

En Argentina, las elecciones de mañana tienen el atractivo de ser las primeras después de la catastrófica crisis que sufrió el país durante los últimos dos años, como consecuencia de la cual cabía esperar la presentación de una nueva oferta política a los principales cargos de elección popular. Mas ha sido decepcionante saber que los mismos políticos corruptos e ineptos de antes son los que mañana se disputarán el poder, con los ex presidentes Carlos Menem y Adolfo Rodríguez Saá, el ex ministro de Economía Ricardo López Murphi, y el oficialista Néstor Kirchner a la cabeza.

Como resultado de la peor crisis de Argentina en toda su historia, según los analistas independientes, el país afronta una deplorable situación en la que la enseñanza no está a la altura del país educado, culto y civilizado que desde hace mucho tiempo ha sido; la seguridad pública se ha deteriorado de manera alarmante; y gran parte de la juventud desconfía indiscriminadamente de la clase política y de las instituciones, y cifra sus esperanzas en la posibilidad de emigrar hacia cualquier parte aunque preferentemente a los Estados Unidos de Norteamérica.

Pero los mismos analistas coinciden en asegurar que también hay en Argentina mucha gente que estudia, trabaja, produce riqueza material y crea obras de primer nivel científico, artístico y cultural. Que hay una valiosa reserva moral que defiende los valores éticos legados por los fundadores de la República, argentinos que honran los contratos y la palabra empeñada, que manifiestan virtudes de tenacidad, dedicación, austeridad y ahorro, cualidades que son indispensables para reconstruir la nación estragada por la crisis y la corrupción de los políticos.

Lamentablemente la oferta política electoral de mañana no parece ser la más apropiada para aprovechar esa reserva moral y la gran energía social que hay en la nación argentina, aunque tampoco hay que descartar una sorpresa y que las autoridades que resulten electas mañana se impregnen del positivismo social y conduzcan al país por la senda de la reconstrucción y de la recuperación de los grandes lauros históricos de los argentinos.

En lo que se refiere a Paraguay, según las encuestas, el probable ganador de las elecciones de mañana será el candidato del oficialista Partido Colorado, Nicanor Duarte —un abogado que fue ministro de Educación en los últimos dos gobiernos paraguayos—, con el 38 por ciento en la intención de voto, en tanto que su más cercano perseguidor, el banquero y candidato del Movimiento Patria Querida, Pedro Fadul, cuenta con el 29 por ciento de respaldo de los votantes; y el candidato de la principal fuerza opositora, el Partido Liberal Radical Auténtico, ex vicepresidente Julio César Franco, ocupa el tercer lugar con el 17 por ciento en la intención de voto.

La campaña electoral paraguaya ha estado dominada no por los programas y ofertas de los candidatos, sino por el temor a una manipulación fraudulenta del partido en el poder. Esto fue denunciado durante la Semana Santa inclusive por la Iglesia Católica, que coincidió con los dirigentes de la oposición en señalar el peligro de fraude en las elecciones de mañana.

“La corrupción en todos los ámbitos es un lastre, como también la vuelta a las trampas en las elecciones son lastres”, aseguró monseñor Claudio Giménez, quien es el obispo de la Diócesis de Caacupé donde se encuentra el principal centro de adoración mariana del país.

Pero la verdad es que según las encuestas independientes el Partido Colorado y su candidato, Nicanor Duarte, no necesitan hacer un fraude para ganar las elecciones, y en todo caso esas incertidumbres quedarán despejadas mañana mismo.  

Editorial
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