Róger Fischer S.
La incidencia de la letra C en nuestra vida y política es sumamente significativa. Los partidos políticos principales son el PLC, el Partido Conservador y el partido de los camaradas. El sandinismo instauró el término compañero para todas las circunstancias y tratamientos posibles. Luego los contras se iniciaron a raíz de la Contrarrevolución y los conservadores continuaron llamándose cachurecos. Los compas y los contras se enfrascaron en una dolorosa guerra gestada por las dos grandes potencias y hoy muchos de ellos son amigos y vecinos cercanos. Cuando un liberal habla en un mitin político, abre su discurso diciendo: Correligionarios liberales. Si es un sandinista dice compañero y si es un conservador se limita a decir conciudadano. Los del PLC siguiendo la costumbre liberal desde Zelaya hasta nuestros días, tienen cacique, los conservadores caudillo y los camaradas entre cacique y caudillo. La Corte Suprema de Justicia, el Consejo Supremo Electoral y la Contraloría, para efectos de justicia y de control llevan también por inicial la letra C.
Hay políticos capaces, convenencieros, curuleros y coyotes. La corrupción está integrada por compinches que se vuelven cómplices y terminan en la cárcel.
Si en Nicaragua uno quiere tener éxito en política debe juntarse con el gran capital, el mediano capital y el pequeño capital. Trabajar muy de cerca con los convencionales, solicitar la bendición de los curas, buscar el apoyo de los campesinos, estimular las cooperativas, establecer una relación seria y responsable con las centrales obreras y desde luego tener una buena dosis de coyolina (sustancia natural que se extrae de la palma de coyol).
La Cornap en el pasado se caracterizó por sus indulgentes concesiones y cuchubaleos que permitieron nuevas piñatas y capitales que brotaron por arte de magia. Bienes transmitidos al crédito, sin ninguna garantía y condición.
Crisis es la palabra de moda, utilizada para justificar la falta de iniciativa. Hay crisis nacional y crisis internacional. Hay crisis institucional. Crisis generacional y crisis de valores, hay crisis en salud y educación, paradójicamente todas las cantinas y restaurantes se llenan de clientes y comensales. Se está celebrando el carnaval ahora que es tiempo de Cuaresma y mientras algunos jueces se vuelven ricos, la coca campea olímpicamente casi sin control.
El córdoba es nuestra moneda, su deslizamiento gradual, no es obstáculo para ser deseado y convertido en moneda dura, las transacciones bancarias y los préstamos están sujetos al mantenimiento de valor, así se pagan las “casas”, los carros, las tarjetas de crédito y desde luego los préstamos comerciales, agrícolas e industriales.
Para estar “in” se debe tener un celular de la última generación, entre más compacto mejor. Citarse en el Friday, jugar golf en el Country o ir a escuchar los cuechos del viernes donde David Stadtaghen.
La política en Nicaragua se hace en concentraciones y se mueve en camiones, carros, carretas y carretones. Los compadres y los compadrazgos están bien asentados en la cultura política. Abren caminos y aseguran canchas.
Los amigos picados se dicen colegas, forma elegante de identificarse y recordar las copas, la sopa de cola, las canciones de los tríos, las meseras coquetas y desde luego, la cuenta.
Cuando el cantidato del PLC inició su cruzada contra la corrupción, anunció que no había persona encima de la ley, caiga quien caiga, en otras palabras. Ahora como presidente constitucional ha cumplido su promesa de campaña.
Quedan otras promesas a resolverse en los próximos cuatro años. Las medidas correctivas ya empezaron. El cambio de mentalidad, el criterio honesto en la función pública, y una conducta colectiva hacia la transparencia son la base y el camino para una Nicaragua mejor. Su actual conducta tiene muchos escollos y confabulaciones en su contra. El camino es cuesta arriba, así lo manifiesta el Conpes en su último documento, donde recuerda que el pacto (con una c al centro) fue el caldo de cultivo que reprodujo un esquema oligárquico y caudillista; por lo que se hace necesaria la reforma electoral para que la política no siga siendo un callejón sin salida como bien dijera oportunamente José Coronel Urtecho. ¡La “C” nos salve!
El autor es publicista.