El Mercado de los Productos Agrícolas Centroamericanos

Sinforiano Cáceres Baca Ningún sector del comercio mundial está tan distorsionado como el agropecuario. Tomando en cuenta que los países industrializados controlan estos mercados, para estos países la agricultura representa una parte insignificante de su PIB, empleo e ingresos por exportaciones. El cambio de reglas y reformas profundas en el comercio agrario son premisas básicas […]

Sinforiano Cáceres Baca

Ningún sector del comercio mundial está tan distorsionado como el agropecuario. Tomando en cuenta que los países industrializados controlan estos mercados, para estos países la agricultura representa una parte insignificante de su PIB, empleo e ingresos por exportaciones.

El cambio de reglas y reformas profundas en el comercio agrario son premisas básicas para lograr que el comercio internacional trabaje a favor de los pequeños agricultores, y los pobres del mundo rural.

Más del 50 por ciento de las exportaciones mundiales de maíz la realizan los Estados Unidos a precios una quinta parte inferior a los costos de producción.

La UE es el mayor exportador mundial de leche desnatada en polvo. Exporta a precios que representan el 50 por ciento de los costos de producción.

La UE es el mayor exportador mundial de azúcar blanca. Los precios de exportación son una cuarta parte de los costos de producción.

El predominio de los EE.UU. y la UE en los mercados mundiales significa que estos márgenes de dumping fijan de hecho los precios en el mercado mundial. ¿Por qué? Porque los otros exportadores rivales tienen que sujetarse a los niveles de precios de exportación fijados por Estados Unidos y la Unión Europea, o salir del mercado. Por ello decimos que en la práctica, el mercado agrícola mundial es un mercado de dumping en el que los precios no tienen relación con los costos de producción.

No existe otro sector del comercio internacional en el que sea legítimo para los exportadores, vender sus productos en los mercados a precios muy por debajo de los costos de producción. El uso intensivo e indiscriminado de los subsidios a la exportación tiene como efecto la creación de una competencia altamente desigual. A ello se suma el hecho de que nuestros gobiernos abren con mucha frecuencia las fronteras a importaciones subsidiadas para reducir los precios de los alimentos, lo cual repercute de forma devastadora en las economías de los agricultores nacionales. Esta apertura de fronteras provoca una caída de los precios, y el agricultor recibe por su cosecha precios iguales o inferiores a los precios artificialmente bajos, fijados por las políticas del Norte.

Durante la conversación sobre comercio mundial de la Ronda Uruguay, los países ricos prometieron cortar los subsidios agrarios. Sin embargo, hasta hoy se ha hecho lo contrario. Este sector es el único en que la “liberalización” ha significado un aumento de los subsidios, al menos en los países ricos.

La estimación de Apoyo a los Productores (EAP) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), mide la escala de los subsidios agrarios en los países industrializados.

Utilizando este indicador, la UE y los EE.UU. gastaban entre 9,000 y 10,000 millones de dólares respectivamente más, al final de los años 90 de lo que gastaban una década antes; ascendiendo los subsidios agrarios al 40 por ciento y al 25 por ciento respectivamente, del valor total de la producción. Estos subsidios tienen una influencia importante en la estructura competitiva en los mercados internacionales, así como en los mercados locales de alimentos de nuestros países. Los agricultores centroamericanos no van a competir sólo con un agricultor de los países desarrollados, sino también con el poder financiero de estos países.

Los agricultores centroamericanos tienen que sobrevivir con menos de 400 dólares al año en total, y les toca competir con agricultores norteamericanos y europeos que reciben una media de 21,000 y 16,000 dólares al año respectivamente en forma de subsidios. La suma de los subsidios agrarios de EE.UU. y la UE por separado superan por mucho la renta total de todos los agricultores centroamericanos. Durante las conversaciones sobre comercio mundial de la Ronda Uruguay los negociadores europeos y de EE.UU. redujeron el debate sobre la liberalización del comercio agrario a un juego semántico. Habiendo acordado en principio reducir los subsidios, pasaron después a cambiar la definición de los subsidios para poder seguir haciendo lo de siempre. Se desarrollaron estratagemas, tales como la “Caja Azul” y la “Caja Verde”.

Nuestra producción agrícola requiere de un tipo de acuerdo comercial asimétrico, no recíproco para lograr acceso preferencial a los mercados extrarregionales. Se nos debe permitir proteger la agricultura que en términos centroamericanos significa aumentar la producción, aumentar el consumo para reducir el hambre, aumentar la soberanía y la seguridad alimentaria en la región.

A pesar de los Acuerdos de la OMC, los subsidios y la protección al sector agrícola continuarán y aumentarán en los países ricos. Así lo indica la Ley Farm Bill de EE.UU. aprobada el 13 de mayo de 2002. Por su parte, la UE plantea bajar los precios internos de los productos agrícolas a nivel de los precios del mercado internacional y evitar así que se le acuse de dumping y poder exportar volúmenes ilimitados de productos agrícolas. Esto nos indica que en los próximos diez años, el derrumbe de los precios será una constante que impedirá a nuestros países mejorar sus ingresos.

Esta situación nos indica que además de Tratados de Libre Comercio con cláusulas flexibles, los países centroamericanos necesitamos un cambio de políticas en la agricultura a nivel internacional, para tener la posibilidad de insertar nuestra producción agrícola a mercados externos, e integrarnos como región.

– Todos los centroamericanos necesitamos reconocer y aceptar que la agricultura debe protegerse, ya que es la base para que los pobres luchen contra el hambre y la pobreza, y que los agricultores aseguren la alimentación de la población mundial.

– Estados Unidos para proteger la agricultura argumenta que lo hace por razones de seguridad nacional, para no depender de nadie en su alimentación y porque la agricultura tiene un efecto multiplicador en el empleo y la economía.

– La Unión Europea protege la agricultura y argumenta que lo hace por razones de seguridad alimentaria, por proteger el medio ambiente y por el carácter multifuncional de la agricultura campesina.

– Centroamérica y todos los países en vías de desarrollo deben proteger la agricultura por razones de soberanía y seguridad alimentaria, porque la producción agrícola descansa en pequeños y medianos productores e indígenas, y porque los pobres en su mayoría están en el área rural. Se debe tener claro cuál es la economía política de la protección agrícola en nuestra región.

– Hay que vincular comercio y agricultura con pobreza. Necesitamos recuperar un enfoque más integral del desarrollo rural, entendiendo que éste implica desarrollo agrícola, empleo no agrícola y otras acciones de carácter multisectorial.

– Es importante reconocer que no hay una capacidad de aprovechar todas las oportunidades de la apertura de los mercados, y debemos procurar no pedir o negociar algo que no vamos a tener capacidad de usar, aprovechar e implementar. No se trata entonces de negociar con los países desarrollados cómo las Cajas nos afectan menos, o cómo nos causan menos daño, sino que en todo caso en los TLC debe tenerse claro cuáles son los objetivos que pretendemos lograr más allá de la libre circulación de mercancías.

– A la par de los TLC se debe discutir una propuesta de cooperación para el desarrollo, que aborde las causas para reducir la migración-éxodo, la inestabilidad social, la pobreza, y que tome en cuenta los conceptos de Caja de Seguridad Alimentaria y Caja de Fomento y Desarrollo. La Caja de Seguridad Alimentaria tendría como objetivo, apoyar a los sectores más pobres del área rural con asistencia técnica, capacitación, mejoramiento de semilla, y fomento de tecnologías apropiadas. La Caja de Fomento y Desarrollo estaría orientada hacia aquellos agricultores que producen excedentes para el mercado, y tendría programas de diversificación productiva, aumento de la productividad, desarrollo empresarial, estudios de mercado, inversiones, etc.

n Es importante que en los procesos de negociaciones comerciales, los gobiernos de la región permitan una participación activa y propositiva de los distintos actores de la sociedad civil, por ello consideramos necesario:

n Que cada gobierno de la región instale o active un Consejo Consultivo, el cual debe incorporar no sólo a la gran empresa, sino también al sector campesino, a la micro, pequeña y mediana empresa, así como otros grupos de interés (trabajadoras de maquila, académicos, migrantes, etc.). Vale la pena mencionar que esta instancia existe en algunos países, sin embargo sólo le dan cabida a un número reducido de sectores (que por lo general son la gran empresa).

El autor es presidente de FENACOOP, R. L. y Mesa Campesina Centroamericana.  

Economía

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