Fabián [email protected]
RENUNCIA
El jefe de la Policía, Edwin Cordero, debe renunciar a su cargo y ponerse a disposición de la justicia. No puede ser que a la persona que la sociedad ha encargado velar por su orden y seguridad, aparezca involucrado en una operación del crimen internacional organizado. Esto ya no es un rumor como al principio, ni un cruce de dimes y diretes entre países como lo quisieron hacer ver después. Es la conclusión de una organización internacional a la que como país le solicitamos una investigación sobre el penoso caso de tráfico de armas. Ahora le corresponde al jefe de la Policía demostrar ante la justicia, que no ha estado el gato cuidando la leche que le encargamos.
DUDA
Los más triste de todo esto es reconocer en manos de quiénes estamos. ¿Cómo es posible que se esté hablando de delincuentes internacionales, y entre ellos se mencione al jefe de la Policía, a un general retirado del Ejército, al antiguo jefe de la Policía, y a un diputado y ex ministro de Gobernación, entre otros? Así las cosas, nuevamente me pregunto: si éstos son los que echan presos ¿quiénes están en las cárceles?
SECRETO A VOCES
Tuvo que venir una investigación externa para que se dijera con todas sus palabras lo que era un secreto a voces en Nicaragua. Es que a pesar que los implicados trataron en todo momento de enredarla, a ningún nicaragüense con más de tres dedos de frente le cuadraban las cuentas: ¿Cómo era que instituciones tan celosas como el Ejército y la Policía, despacharan miles de fusiles de guerra como se embarcan plátanos en la isla de Ometepe? ¿Por qué un Ak se facturaría a un precio cien veces menor al valor de mercado?
CAIGA QUIEN CAIGA
Lo peor que podría suceder es que en nombre “de la buena imagen del país” se le termine echando tierra al asunto. No hay que ser adivino para saber que hay más involucrados, que posiblemente éste no sea el único embarque, sino el embarque que se descubrió. Y que quienes han estado a la sombra, haciendo negocios, son personas que andan circulando y con mucho poder. Ya que comenzó, don Enrique está en la obligación de seguir adelante. Esta década debería servir para purificar el servicio público. Caiga quien caiga.
RESURRECCIÓN
Ahora resulta que los muertos que el Consejo Supremo Electoral mató en las elecciones pasadas están gozando de muy buena salud. A nadie le extraña eso. Todo sabíamos que no fueron las leyes ni la justicia quienes eliminaron a los adversarios políticos del PLC y el Frente Sandinista. Lo raro del asunto es que todavía estén en las sillas quienes ayer mataron y hoy, tranquilamente festejen la resurrección. ¿Qué habría pasado si estos sicarios políticos no hubiesen realizado su encargo? ¿Nicaragua sería otra? Posiblemente. Para bien o para mal, pero debieron haberle dejado a los ciudadanos la libertad para decidir ellos quiénes ganaban y quiénes perdían. Para eso se les había puesto en ese cargo.