Burro amarrado contra tigre hambriento

Willy Rivas [email protected]

Increíble. Nicaragua está ante el Fondo Monetario Internacional (FMI), como burro amarrado contra tigre hambriento y todavía hay legisladores que se atreven a enfrentarse al Goliat (FMI) con la tiradora de David (Nicaragua), esperando un “milagro” o creyendo que el Fondo será vehemente este país y le otorgará los fondos para reducir la pobreza, a pesar del incumplimiento de lo acordado y negociado con esta institución. ¡Por favor! ¿Dónde está la inteligencia del nicaragüense? ¿Acaso quieren los legisladores (sandinistas, PLC y Azul y Blanco) llevar al país a la destrucción económica y social?.

Pienso que los nicaragüenses somos críticos por excelencia de los demás, pero jamás de nosotros mismos. Creo que es el momento de autoanalizarnos y empezar a desarrollar una cultura que nos lleve a un solo objetivo: Levantar a nuestro pueblo de esta postración de miseria. Los legisladores deben legislar con mucha responsabilidad, seriedad y sabiduría, permitiéndole al Poder Ejecutivo la creación de riquezas, progreso y estabilidad social en Nicaragua. Si ellos no cambian el Presupuesto Nacional y lo aprueban tal como fue enviado por el Ejecutivo, llevarán al país a una debacle

Además de ser una pequeña nación que a la fecha no le ofrece al mundo nada que le pueda interesar, en Nicaragua la “política” y el “poder político” son la prioridad por excelencia. La economía y el desarrollo del país parecieran estar colocados en tercero, cuarto o quinto lugar de importancia. Esto se puede ver con claridad con la posición que tienen los legisladores con el Presupuesto Nacional y las exigencias del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Me parece que muchas veces nos rasgamos las vestiduras culpando a las generaciones pasadas de haber entregado el territorio de Guanacaste y Nicoya a Costa Rica, como sucedió durante el período del general Tomás Martínez y del general Máximo Jerez, los hombres fuertes en aquel momento (Tratado Cañas-Jerez), por los pleitos y luchas intestinas (la Guerra Nacional) entre los mismos nicaragüenses. Y más tarde, ya en nuestra época, el territorio de litigio a Honduras por debilidades o intereses políticos.

Tal parece que no nos damos cuenta, o no queremos darnos cuenta, que se siguen cometiendo los mismos errores de nuestros antepasados. Nicaragua está en peligro, si continúan estas luchas estériles, que se le siga cercenando más su territorio. Allí están Honduras y Colombia firmando tratados para intentar despojar a Nicaragua de sus derechos territoriales en el Mar Caribe (Atlántico)

Las generaciones futuras estudiarán este período de la historia que estamos construyendo y nos reprocharán lo mismo que nosotros reprochamos a las generaciones pasadas. Dirán: Esa generación del siglo pasado fue vende patria por seguir entregando el territorio como consecuencia de sus pleitos políticos internos y destruir nuestra economía y el chance de habernos librado de la miseria.

Como miembro del sector privado y miembro de esta sociedad, hago un llamado a los gobernantes (aquí incluyo a los diferentes poderes del Estado), a los partidos políticos, al sector privado y a la sociedad civil que ayudemos y permitamos a don Enrique Bolaños, elegido Presidente de la República con una participación de votantes sin precedente en la historia del país, a desarrollar su idea de nación, exigiendo a los legisladores que aprueben el Presupuesto tal como fue enviado por el Poder Ejecutivo

Los medios de comunicación hablados, escritos y televisados deben estar dispuestos a jugar hoy y no mañana su papel en esta cruzada respaldando a don Enrique a que se apruebe el Presupuesto que él envió a la Asamblea y así sacar adelante a Nicaragua, además de vender al exterior una imagen positiva de nuestro país.

La pobreza, la educación, y la salud no se supera creando más miseria. Todo lo contrario, se supera sólo creando riquezas y trabajando verdaderamente unidos como una sola nación. Podremos sacar adelante a nuestro país sólo si los legisladores aprueban el Presupuesto como lo envió el presidente Enrique Bolaños.

Si los nicaragüenses continuamos peleando entre nosotros y no nos ponemos de acuerdo aprobando el Presupuesto que la nación necesita, destruiremos a nuestro país, y en algún momento de nuestra historia hasta podríamos desaparecer como nación. Sólo sería cosa de tiempo.

El autor es ex presidente de la Cámara de Comercio de Nicaragua.  

Editorial
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