Oscar Alemán [email protected]
El lunes 23 de diciembre, en la página de Opinión de LA PRENSA, el señor Cornelio Hopmann calificó a los nicaragüenses de “incompetentes”, adjetivo calificativo que significa falta de competencia y es sinónimo de incapaz, inhábil, torpe, etc.
El señor Hopmann sabe que Nicaragua no tiene yacimientos de petróleo, industrias, ni yacimientos de minas. Nicaragua es un país “agropecuario” y no es competitivo ni con los países centroamericanos.
Hopmann como experto en informática debe saber que en la década de los 70 este pequeño país tenía una deuda externa de mil quinientos millones de dólares y al finalizar la década de los 80 subió a doce mil quinientos millones de dólares; creo que él está enterado de la ocurrencia de fenómenos naturales como las sequías y los efectos causados por el Mitch; creo que sabe que hemos sufrido maremotos, erupciones volcánicas y los fenómenos negativos de “El Niño” y “La Niña”. Supongo que Hopmann sabe que los productores agropecuarios compramos (digo compramos porque soy productor agropecuario) el diesel entre un 80 y 100 por ciento superior a su costo y los productores aceptan ese precio porque de lo contrario se paralizaría la economía; supongo que él está enterado que los países desarrollados están sembrando 51,600,000 hectáreas de transgénicos, en las siguientes proporciones: Estados Unidos 65 por ciento, Argentina 22 por ciento, Canadá 10 por ciento y China 3 por ciento. Los productos sembrados son el algodón, maíz y soya. Pienso que Hopamnn sabe que Honduras, Costa Rica y Guatemala ya están sembrando transgénicos y Nicaragua no tiene preparado el andamiaje de las leyes para que los productores puedan competir. También supongo que estará enterado que mil quinientos millones de personas en el mundo sufren hambre y desnutrición. No niego que los nicaragüenses somos los que debemos de preocuparnos por encontrar la salida al empantanamiento y en diferentes ocasiones he hablado de nuestras habilidades: 1) Es necesario profundizar el mercadeo de lo poco que producimos; 2) Muchos productores han pensado y ya están sembrando productos no tradicionales como el marañón; y 3) Me gustaría que personas que quieren a este país, inviten a inversionistas e industriales para que instalen fábricas de confites, procesadoras de diversas materias primas, mataderos, plantas procesadoras de embutidos, etc., y que ese valor agregado quede en un 80 ó 90 por ciento en el país y que no solamente nos quede el 50 por ciento de esos dos rubros.
Deseo aprovechar esta oportunidad, para invitar a todos los nicaragüenses a que si surge algún problema no se haga un escándalo, y que se trate esos fenómenos lo más callado posible, como ha sucedido con nuestros hermanos del sur, en donde suceden cosas peores que en Nicaragua y las resuelven en función de nación (calladitos, sin escándalos para no ahuyentar a los inversionistas). Pienso que los embajadores deberían invitar a productores de otros países y consultarles cuáles son las trabas que existen para procurar resolverlas a la brevedad posible.
El autor es productor agropecuario de Occidente.