Joana D’Balcá[email protected]
Aunque en 1974 Yasser Arafat, entonces líder terrorista de la Organización de Liberación Palestina (OLP) y ahora líder de la Autoridad Palestina, se presentó ante las Naciones Unidas tratando de sustituir su imagen terrorista por la de un diplomático, con el tiempo ha demostrado que el rol de diplomático fue sólo una intención porque continúa con el uniforme y la política terrorista. Su intervención ante la Asamblea General de la ONU con una rama de olivo y una pistola, con los hechos se convirtió en una imagen de olivo y bombas homicidas.
¿Podrá Israel expulsar a Arafat como lo hicieron Jordania y Líbano para detener la violencia evitando la muerte de civiles inocentes?
Arafat ha ido hasta los extremos pero no del diálogo de paz sino a apoyar terroristas hasta con sus mismos grupos militares de Fatah, Tanzim, y las Brigadas Mártires de Al Aqsa que aceptan responsabilidad por recientes bombas homicidas. ¿Qué la única respuesta que recibía era más guerra y agresión? ¿Acaso no es al revés? ¿Cómo puede Arafat decir que habla de paz mientras sus grupos practican el terrorismo? Las negociaciones de Camp David fracasaron, a diferencia de Israel y Egipto en 1979 e Israel y Jordania en 1994.
El genocidio es practicado por las bombas homicidas matando judíos inocentes. Un país no puede quedarse de brazos cruzados mientras suicidas matan miles de inocentes, y cuando Israel reacciona tras ser atacado, los palestinos ponen a mujeres y niños como escudos. ¿Por qué la ONU no pasa resoluciones contra las bombas homicidas palestinas?
Algo positivo de la ONU fue que desenmascaró la falsa propaganda palestina sobre la masacre de Jenín. Israel atacó las infraestructuras en Jenín de donde los terroristas atacaban. Jenín es un escenario devastado, pero no ofreció evidencia de masacre, como dijera Peter Bouckaert, investigador senior, observador de Derechos Humanos en Jenín. En televisión también se desenmascaró un entierro falso ya que después de caer al suelo el “muerto” se vuelve a subir a la tabla como mostró CNN. Estas mentiras buscaban manipular la opinión pública. ¿Qué pasaría si el mundo adoptase la política de las bombas homicidas?
El 16 de diciembre del 2001, Arafat, bajo presión internacional, habló en la televisión palestina para que terminaran “todas las actividades militares” contra Israel y pararan el terrorismo. Irónicamente dos días después dio un discurso contrario al llamado de la paz en Ramallah. “Con la ayuda de Dios, la próxima vez en Jerusalén, porque estamos luchando para traer la victoria a nuestros profetas… estamos dispuestos a dar 70 vírgenes a cada mártir, porque ésta es nuestra Tierra Santa”. La Tierra Santa ha pertenecido a Israel por más de 3,000 años. Los árabes invadieron Jerusalén en 634 EC y no eran descendientes de los filisteos. ¿Gritar Jihad y Shaheen es lenguaje de paz?
Como dijo el analista político Gary Fitleberg en “Arafat y el Costo de La Paz” tanto el servicio de inteligencia israelí y el ex secretario de la OLP, Jaweed al Ghussein, revelaron que Arafat y sus hombres usaban fondos de ayuda humanitaria para enriquecerse y financiar actividades terroristas.
Durante el allanamiento a las oficinas de Arafat, la inteligencia israelí reportó documentos que asocian a Arafat y a la Autoridad Palestina (AP) directamente con el terrorismo. La AP rechazó la veracidad de los documentos pero los hechos evidencian lo contrario.
Uno de los documentos muestra que uno de sus asistentes, el General de Inteligencia Tawfik Tirawi y Fouad Shubaki, operaban los asuntos logísticos y financieros para apoyar actos terroristas. El 19 de septiembre del 2001 Hussein Al-Sheikh, oficial de Fatah en Judea y Samaria (West Bank), pidió US$2,500 para 3 comandantes de Fatah/Tanzim involucrados en muchos casos, incluyendo la matanza del Bat-Mitzvah en Hadera. Arafat firma la aprobación por US$600 a cada comandante. Otro ejemplo, el 11 de julio del 2001 Kamal Hamid, secretario de Fatah en Belén, pide US$3,000 para cada familia de los 9 mártires muertos en la batalla de Bet Jala. Arafat firma la aprobación por US$800 para cada familia. El 20 de enero del 2001, Marwan Barghoti, líder de Fatah/Tanzim en West Bank, solicita dinero para 12 infraestructuras terroristas de Fath/Tanzim en Turlkarm. Arafat firmó la aprobación por US$350 para cada infraestructura terrorista. ¿Quién es el que promueve la guerra y genocidio?”
En 1999 Azmi Shuaibi, chairman del comité de presupuesto del Consejo Legislativo Palestino, dijo durante la Novena Conferencia Internacional de Anticorrupción en Durban, Suráfrica que la corrupción de la Autoridad Palestina era similar a la corrupción que existe en el resto de los gobiernos árabes.
Sostengo que una de las soluciones para parar la creciente ola de terrorismo es la Resolución 4693 del Congreso Estadounidense “The Arafat Accountability Act” auspiciada por el Congresista Roy Blunt, cuyo objetivo es castigar a Arafat, la AP y la OLP por apoyar y patrocinar actos terroristas.
El hecho es que tanto la política Palestina de las bombas homicidas, la inconsistencia de la política exterior americana y la política del contraataque israelita no han contribuido conjuntamente a lograr la tan ansiada paz. Tanto el pueblo palestino como el pueblo israelita son las únicas víctimas que vienen sufriendo las consecuencias de un liderazgo inefectivo en ambas partes para alcanzar la paz. Arafat habla el lenguaje de terrorismo y corrupción. Mientras que los palestinos se hunden en la pobreza, Arafat y cómplices se enriquecen. ¿Apoyará Arafat a Hussein como lo hizo en 1991 durante la Guerra del Golfo Pérsico?
La autora es analista política, especialista en la Crisis del Medio Oriente y la Unión Europea.