El Estado de Israel

Leonel A. Marín [email protected]

La Declaración del Establecimiento del Estado de Israel (14 de mayo 1948), constituye el credo de la nación. En ella se estipula: “El Estado de Israel mantendrá una completa igualdad de derechos sociales y políticos para todos los ciudadanos, sin diferencia de credo, raza o sexo; garantizará la libertad de culto, conciencia, idioma y cultura; salvaguardará los santos lugares de todas las religiones; será fiel a los principios de la Carta de las Naciones Unidas”.

Israel es una democracia parlamentaria cuyas tres ramas: Ejecutivo, Legislativo y Judicial, funcionan en base al principio de la separación de poderes, que asegura el control y balance dentro del sistema.

El presidente es elegido por el Kenesset (Parlamento), y puede servir como máximo durante dos períodos de cinco años cada uno. Las tareas presidenciales son principalmente ceremoniales y formales: incluyendo las de promulgar las leyes adoptadas por el Kenesset, el derecho de indultar presos, y conmutar sentencias de acuerdo al Ministerio de Justicia, aceptar credenciales y designar a algunos altos funcionarios en la administración pública.

El Kenesset, cuerpo legislativo, es un Parlamento únicamente de 120 miembros que opera en sesiones plenarias y a través de las comisiones permanentes. Para convertirse en ley, cada proyecto debe pasar tres lecturas en el Kenesset. El presidente, el primer ministro y el ministro responsable firman la ley cuando ésta es aprobada. Los debates son en hebreo; los miembros árabes y drusos pueden dirigirse a la Cámara en árabe (la otra lengua oficial de Israel), habiendo traducciones simultáneas en ambos idiomas.

Los miembros del Kenesset son elegidos cada cuatro años en elecciones nacionales, y todo el país constituye una sola circunscripción electoral. Cada ciudadano tiene derecho a votar a partir de los 18 años y de ser elegido a ocupar un cargo a partir de los 21.

El gobierno es responsable ante el Kenesset y supeditado a su confianza. Sus poderes de dictar leyes son muy amplios con respecto a los aspectos principales de la vida del país. El gobierno está encabezado por un primer ministro, elegido por votación directa. Es miembro del Kenesset; los otros ministros no es obligatorio que los sean.

En la vida urbana cerca del 90 por ciento de la población vive en 100 centros urbanos.

Las 4 principales ciudades son Tel Aviv, Haifa, Beer Sheva y Jerusalén.

Jerusalén se ha mantenido en el centro de la vida nacional y espiritual del pueblo judío desde que el rey David la hizo capital de su reino hace alrededor de 3,000 años atrás.

En la zona rural alrededor del 10 por ciento de la población vive en estas zonas, teniendo su hogar en el Kibutz o el Moshav; asentamientos agrícolas que fueron desarrollados a comienzos del siglo XX.

El Kibutz es una unidad socioeconómica en la que la propiedad y los medios de producción son de propiedad comunal y las decisiones son tomadas por la asamblea general de sus miembros.

El Moshav, por otra parte, es un asentamiento agrícola en el que cada familia mantiene su propia granja y hogar; hoy en día los agricultores del Moshav han preferido ser más independientes económicamente.

Israel, un Estado digno de imitar.

El autor es nicaragüense, Administrador de Empresas.  

Editorial
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