Elida Z. Solórzano
A la ministra (de Salud) Lucía Salvo en
entrevista de LA PRENSA del 29 de diciembre se le preguntó: “¿Qué piensa del aborto? ¿Debe penalizarse?” A esto ella respondió: “Debe estar penalizado. En nuestro sistema de salud no lo efectuamos. El derecho a nacer es un derecho natural, es el derecho a la vida”.
En esta contestación el señor Carlos Chamorro Coronel encontró un motivo religioso y así se lo escribió (a Salvo) por medio de “Cartas al Director” el 6 de enero, por cierto desde el correo electrónico de Vida Luz Meneses con quién también comparte los mismos pensamientos. Esto quedó muy evidente en un Foro que hubo en la Universidad Tomás Moro donde ambos defendieron dicha posición, aunque es él, el de la Carta al Director. Me parece que don Carlos Chamorro Coronel leyó más allá de lo declarado por la ministra de Salud.
La ministra de Salud no solo respondió de acuerdo a nuestras leyes e identidad cultural sino que también apegada a los acuerdos y convenciones que tiene Nicaragua en el área de América Latina que defienden el principio fundamental de que todos los seres humanos somos iguales frente a la vida desde el momento de la concepción. Chamorro Coronel encuentra esto “obsoleto y erróneo”. Él, después de envolver lo dicho por la ministra con ropaje religioso, revela su propio pensamiento de que “es absurdo penalizar el aborto porque de hecho no podemos castigar a la madre.” Por lo tanto, su argumento es que debemos legalizar el aborto para “bien de la mujer” y cerrar los ojos frente al asesinato de un inocente en su primera etapa de la vida, la cual él tuvo la dicha de sobrevivir.
En primer lugar el aborto nunca es un “bien” para la mujer. En realidad mata dos vidas; una en lo físico y la otra en lo psíquico y espiritual. Y además, Chamorro Coronel está pidiendo que el más fuerte tenga más derechos que el más débil y esto es nada menos que “la ley de la selva”. Que deslucida estas declaraciones en un momento en que se está haciendo todo lo posible por erradicar la corrupción, ya que no puede haber mayor maldad en una sociedad que la legalización del asesinato de niños no nacidos, inocentes que no se pueden valer por sí mismos, a cómo no lo podrán hacer por mucho tiempo después de nacidos. Necesitan por eso del amor y la defensa de sus derechos de todos los que los rodean. La defensa de los derechos de la niñez es antes, durante y después de nacidos.
Pero en realidad don Carlos Chamorro Coronel acierta en decir que hay países que se consideran “civilizados” que promueven el aborto, y yo agrego incluso por medio de la Organización de Naciones Unidas (ONU). ¡Qué engaño más grande! Ya que esta organización nació para defender los derechos de todos. Como prueba de esta acción de la ONU, el Presidente de EE.UU. recientemente evitó que su país donara 33 millones de dólares al Fondo de Naciones Unidas para asuntos de Población (conocido como FNUAP o UNFPA) debido a que participa en la política de “un solo hijo” que implementa abortos forzados en la China comunista. Esto se debe a que el pueblo de EE.UU. en su mayoría está realmente opuesto al aborto, petición que don Carlos cree es un “bien” para la mujer. EE.UU. ya no quiere que se use su dinero pagado en impuestos para exportar el aborto a países como el nuestro que aún no han caído en la trampa de legalizarlo. Mientras escribo, así mismo, FNUAP está siendo investigado por el Departamento de Estado de EE.UU. por apoyar la esterilización involuntaria de mujeres pobres en México.
Felicito a la señora ministra. Ella es en realidad una mujer fuerte y por eso defiende la vida de todos los nicaragüenses en todas sus etapas, incluyendo la vida del más débil de todos ellos, el niño o niña por nacer. Por ello quizá hasta la tilden de “fundamentalista”.
La autora es Presidenta de la Asociación Nicaragüense por la Mujer (ÁNIMU).