Dos mil dos: un año ni tan negro ni tan blanco

Guillermo Miranda [email protected]

Quisiera escribir mejores cosas sobre el año que termina, pero el resultado de mi encuesta no me lo permite. Al respecto mi primera pregunta fue para doce amigos que sabía habían comenzado el año sin trabajo, y el resultado fue que once de ellos todavía seguían sin empleo, mi siguiente pregunta fue para diez amigos que sí tenían trabajo y les pregunté que si durante el 2002 habían mejorado su economía.

Su repuesta fue que no sabían cómo habían sobrevivido el año. Luego pregunté a unos amigos comerciantes cómo les había ido en sus negocios. De los cuatro encuestados, sólo uno estaba feliz ya que había vendido su negocio a un nicaragüense que regresaba a probar suerte, los otros tres me manifestaron que había sido un año de sobrevivencia y que sólo el hecho de no haber cerrado sus negocios lo consideraban una odisea.

Después quise salir de lo prosaico de las economías personales y me dirigí a auscultar los avances sociales, como los servicios básicos, la canasta familiar, salud. Y en todos ellos encontré respuestas negativas, como de que ya era un lujo tener luz eléctrica por las nuevas tarifas, que la canasta básica era incomparable para el pueblo, para colmo al médico que pregunté por la salud estaba enfermo.

Esto me llevó a preguntar sobre el deporte rey de los nicaragüenses. Me refiero a la siempre presente política, y como el primer político de la nación es el presidente Bolaños, mis preguntas las enrumbé sobre su actuación. Y ya que Nicaragua entera está de acuerdo que la única política que tuvo el gobierno durante todo el año fue la lucha contra la corrupción, mis preguntas fueron en ese sentido.

Para que los lectores puedan hacer sus propias valoraciones sobre las repuestas de mis encuestados, les diré que escogí a tres amigos, un sandinista, un conservador, y un liberal.

La pregunta era una y sencilla. Cómo valora usted los resultados de la lucha contra la corrupción, las respuestas fueron de la siguiente forma. El sandinista: “Me pareció de un éxito rotundo, ya que el presidente con la ayuda del comandante logró meter en la cárcel al corrupto de Alemán. Fortalecimos al Poder Judicial poniendo una presidenta militante en la CSJ, tenemos huyendo a todos los ladrones del gobierno, tomamos el control de la Asamblea. Reconstruimos con el apoyo de la bancadita el presupuesto general de la República”. En resumen, don Enrique no hubiera tenido éxito contra la corrupción sin el apoyo de los sandinistas.

El conservador me contesto: “La lucha contra la corrupción ha sido un éxito, el Presidente pudo desaforar a Arnoldo. Se impuso a los liberales que creían que iban a mandar en el gobierno, pero gracias a Dios se dio cuenta que su fortaleza estaba en el Partido Conservador, quiero decirte que estamos mandando con el hombre, mandamos en algunas instituciones del Estado. El ingeniero Bolaños logró que el comandante Ortega, por medio de la CSJ, nos devolviera la personería jurídica, y si nos ponemos las pilas podemos mantener la Presidencia en las elecciones del dos mil seis”.

En cambio las repuestas de mi amigo liberal no fueron tan positivas. Comenzó si mal no recuerdo de la siguiente manera: “Hay hermano, si el hombre nos hubiera hecho caso. Todos le dijimos que el ‘Churruco’ lo iba a traicionar, fíjate que nos corrió a todos los fiscales que lo llevaron al poder, anda persiguiendo a los liberales que trabajaron en el gobierno. El colmo es que nos quiere quitar al partido para regalárselo a los conservadores y ya para nadie es un secreto que está en un solo cupiacumi con los sandinistas. Si té fijas son los que están mandando, se cogieron la Asamblea, pusieron a la presidenta de la CSJ, controlan a todos los jueces, le cambiaron por completo el Presupuesto de la República y don Enrique parece que no se da cuenta y te puedo asegurar que en las próximas elecciones gana el FSLN así que ya nos podemos ir alistando”.

Espero que en el nuevo año se reconcilie la familia demócrata, que el presidente sé dé cuenta que su fortaleza está en los que votamos por él y sobre todo que recuerde la parábola del Cardenal sobre la víbora.

El doctor Alemán la chineó y ya todos sabemos donde lo tiene. Don Enrique la está calentando ahora. Muy pronto veremos cuando lo va a picar, debe recordar que la suerte que corra su Presidencia será la misma de los nicaragüenses.

El autor es secretario político del P.R.N.  

Editorial
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