Fabián Medina [email protected]
Defensa Fuenteovejuna
Uno puede estar de acuerdo con el Obispo Bosco Vivas en que todos somos, en mayor o menor medida, culpables de la corrupción que aflige a Nicaragua. En lo que estoy en desacuerdo con el Obispo es que por esa razón sería perder el tiempo buscar culpables. “¿Quién mató al Comendador?, se pregunta en la obra de Lope de Vega. Y siempre se escucha la misma respuesta: “Fuenteovejuna”. O sea, todos y nadie. Sucede, sin embargo, que en asuntos de culpas habemos menos y más culpables, y generalmente son los “más culpables” los que apelan a la defensa de Fuenteovejuna para salir bien librados cuando están en aprietos.
Cosecha
Sumando y restando, creo que hemos dejado un buen año atrás. Puede ser que en los indicadores tradicionales con los que se mide si un país avanza o retrocede el panorama no sea tan optimista, pero para mí es bastante que los nicaragüenses sepamos por primera vez que robar al Estado desde el poder puede conducir a la cárcel a alguien, que los poderosos no se sientan dueños de inmunidades eternas y que si antes saquear el erario daba prestigio y dinero, ahora seguirá dando dinero pero la opinión pública pasa la factura aunque sea en los periódicos.
Injusticia
Lo que más lamento es que sigamos teniendo una justicia que no es de fiar. No nos equivoquemos. Que veamos a los jueces poniendo en la cárcel a algunos ladrones no significa que nuestro sistema judicial se transformó súbitamente o alcanzó su mayoría de edad. No, al contrario, se está comportando con la misma docilidad de siempre, y tan pronto Alemán y Daniel Ortega se pongan de acuerdo, vamos a ver a esos jueces dictando sobreseimientos con el mismo descaro que lo han hecho antes.
Crimen y castigo
Por ejemplo, el diputado Fernando Avellán debe pagar por el delito que cometió no porque haya faltado a su promesa de votar por el desafuero de Alemán, sino sencillamente porque nadie puede disparar sobre una multitud y salir libre de culpa. La acera política por la que se mueva el encausado debería ser intrascendente para una justicia que se precie de tal.
Trozo de pastel
A mi criterio, sería un error muy grande conformar la nueva directiva de la Asamblea Nacional sin la participación de los liberales arnoldistas que, aunque no nos guste, representan casi la mitad de los diputados. Que don Jaime Cuadra crea que ninguno tiene la categoría moral para pertenecer a la directiva es algo que no viene al caso. La ley manda la representación proporcional y si los que ayer fueron marginados hoy van a marginar a los marginadores pasando sobre la ley ¿para dónde va Nicaragua?