- El primer soporte comercializado abiertamente de la música fue el acetato o disco de vinilo, con el tiempo ha evolucionado buscando la perfección en sonido y abaratar su costo y calidad del material hasta llegar al Disco Compacto. Pero este fue todo un proceso donde tuvieron participación el Long Play, los discos de 45 rpm y los casetes
Ricardo Cuadra Garcí[email protected]
Cuando en 1877, el ingenioso inventor Tomás Alva Edison construyó un aparato para poder grabar el sonido y luego reproducirlo a voluntad, el fonógrafo, no se imaginó que de esa manera iniciaba una de las principales industrias del entretenimiento. La industria discográfica genera en la actualidad, sólo en la venta de Cd´s y Kct’s, más de 40 mil millones de dólares anuales en ganancias.
Durante los siguientes trece años, el invento de Edison continuó utilizando tres tipos de materiales como soportes: el papel de estaño, el tubo de cartón parafinado y, en 1890, el cilindro de cera macizo, quien sería el feliz encargado de comenzar con la difusión comercial fonográfica.
En 1888, el alemán Emilio Berliner, patentó una máquina parlante, pero con la diferencia que no usaba el cilindro sino un disco plano, y además la impresión se efectuaba en el surco por amplitud lateral y no en forma vertical. A esa máquina su inventor la llamó gramófono. En 1901, el señor Berliner formó la compañía Víctor Talking Machine, que fue comprada por la RCA en 1929, y se recuerda como “RCA Víctor”, marca registrada y utilizada hasta 1968.
Las ventajas de este invento a disco fueron evidentes. Mientras que con una sola toma, el gramófono podía prensar miles de copias a partir de esa única matriz, el fonógrafo en cambio, necesitaba, por ejemplo para producir 500 cilindros, ejecutar 25 veces la misma obra y grabarlos directamente de manera simultánea en 20 fonógrafos.
Primeros discos comerciales
Los primeros discos comerciales eran de ebonita (goma endurecida), material que él denominó “vulcanite” y tenían un diámetro de 5 pulgadas. Los discos de “vulcanite” no lograron producir la sonoridad que ostentaban los cilindros de cera. Luego se fabricaron los discos de goma laca, producto que se siguió utilizando hasta sus días finales en los discos de 78 RPM.
La Compañía Columbia decide incrementar la fabricación de máquinas y discos y pocos años después abandona totalmente la de cilindros y máquinas para los mismos, cuya denominación era “The Graphophone”, modificándola para las máquinas de discos por la de “The Disc Graphophone”.
En 1908, Edison modificó el mecanismo del fonógrafo y logró, siempre con su cilindro de cera, 4 minutos de reproducción. Fue en 1912 cuando puede decirse que juega su carta final: su cilindro de celuloide irrompible de 4’ y garantizando 3,000 tocadas con calidad de sonido admirable. Edison entiende que ya no puede seguir compitiendo con el gramófono y el disco, y presenta en 1913 su “Edison Diamond Disc” que era un disco de celuloide. La compañía Edison siguió también paralelamente fabricando cilindros hasta el año 1929.
Acetato o disco de vinilo
El primer soporte comercializado abiertamente de la música fue el acetato o disco de vinilo. Ha sido el medio de distribución con más años en el mercado, ya que los primeros discos aparecieron a principios del siglo XX y hoy todavía se siguen produciendo, aunque en un volumen muy reducido. Los acetatos y sus aparatos reproductores (los tocadiscos) llegaron a alcanzar altos niveles de calidad en el sonido, pero tenían algunas desventajas; por lo que fueron desplazados en favor de otros medios.
La primera de ellas, es que como la reproducción de los acetatos dependía de que una aguja pasara por sus surcos, el constante uso generaba tal desgaste que, a la larga, la calidad del sonido acababa por ser deficiente; además, existía el riesgo de que se rayaran (esto es, que se repetía de manera constante un fragmento de la pieza o se escuchaba un golpe muy notorio cada vez que la aguja pasaba por el rayón).
Otro inconveniente, fue la dificultad para hacer que los tocadiscos fueran portátiles, tanto por el tamaño de los discos como por el mecanismo de reproducción, altamente sensible al movimiento.
Años más tarde, las grabadoras de casetes resolvieron varios de estos problemas exitosamente. Los casetes usaban cinta magnetofónica para plasmar las señales de audio, como su nombre lo indica, mediante la manipulación magnética de partículas distribuidas en su superficie.
La aguja se sustituyó por una cabeza lectora de cargas magnéticas y, con ello, fue cosa de dejar pasar el tiempo para que aparecieran las primeras grabadoras–reproductoras de casetes portátiles, de las cuales, el modelo más conocido fue el walkman, que actualmente sigue siendo muy utilizado.
Sin embargo, también los casetes tienen sus inconvenientes. Para empezar, al igual que con los discos de vinilo, existe un roce entre la cinta y la cabeza lectora que con el tiempo va haciendo que se pierda calidad en el sonido. Además, los casetes pueden perder su contenido si son desmagnetizados (acercándoles un imán, por ejemplo).
En 1945, un ingeniero de la Columbia Broadcasting System (CBS), llamado Golmark se concentró en el desarrollo de un disco de larga duración. Tres años más tarde, el 21 de junio de 1948, se presentó el resultado de su trabajo: el disco de larga duración o “long play”, que podía tocar efectivamente 45 minutos de música.
El disco, de cloruro de polivinilo y 30 centímetros de diámetro, era irrompible, cosa que ya le daba ventaja sobre los discos fonográficos en uso en esa época, que en lo fundamental no habían cambiado desde el año 1895.
Al contrario de los discos de acetato, el LP gira no a 78 sino a sólo 33 1/3 revoluciones por minuto (rpm). Sus microsurcos —tan finos como un cabello humano— incrementaban enormemente la calidad: en lugar de los 33 surcos que un disco de 78 rpm tenía por centímetro, el LP tenía 118 surcos. Más aún, era más liviano y ocupaba menos lugar. Lo que un coleccionista acumulaba en 2.4 metros de estantería ocupaba sólo medio metro en la misma música grabada en LP.
“Es el disco del futuro” decían al unísono vendedores y compradores, que junto con el disco, tenían que comprarse además un tocadiscos en lugar del viejo fonógrafo. A largo plazo el cambio resultaba económico, pues un LP costaba menos que los cinco discos de acetato necesarios para la misma cantidad de música.
Disco de 45 rpm
El triunfo definitivo del LP, no obstante, tuvo que esperar. Esto, porque el rival RCA-Víctor no quiso embarcarse en la producción del LP, sino que sacó al mercado en 1949 su propio disco de 45 rpm, un disco que necesitaba su propio tocadiscos y que fascinó a la juventud desde el comienzo. Los aficionados a la música tenían que decidirse, así que comenzó la guerra de las velocidades.
En 1950 la RCA-Víctor abandonó definitivamente la batalla por el formato y adoptó el disco de larga duración. Los “singles” de 45 rpm, sin embargo, siguieron siendo el formato favorito de la música popular hasta entrados los años 80.
El disco de vinilo se mantuvo como el disco del futuro sin variaciones hasta que, en 1982, fue destronado por el disco compacto o CD, abreviatura del inglés “compact disc”.
Hace pocos años, en 1991, prácticamente se dejaron de fabricar los discos negros de vinilo que sirvieron durante casi un siglo para grabar música y poder reproducirla, tocadiscos mediante, sin que hiciera falta tener una orquesta en casa.
El disco compacto y los medios digitales
Los inconvenientes de las cintas magnéticas llevaron a la industria de la comercialización musical a inventar nuevas alternativas (el CD, CD regrabable o quemado, y los ahora bien conocidos DVD’s) para abatir el problema del deterioro físico que, en su momento, padecieron los acetatos y los casetes.
Estos formatos alternativos funcionan a partir de un haz de luz que lee una información digital (codificada según los criterios matemáticos de la informática, es decir, con números binarios), eliminando así el contacto directo que desgasta las superficies y permitiendo reducir el tamaño del soporte.
Otra ventaja frente a las cintas de audio y las de video, es que permite seleccionar casi en forma inmediata el punto exacto de la grabación que se desea oír. Un CD tiene la capacidad de almacenar hasta unos 76 minutos de audio.
Philips fue la primera empresa que lanzó al mercado el Compact Disc o CD en 1982, logrando con ello un avance tecnológico que cambió nuestra percepción de los casetes y discos de vinilo a los que estábamos acostumbrados.
Este invento motivó a empresas como Sony y otras compañías discográficas a realizar convenios con Philips con el fin de explotar las posibilidades y beneficios del Compact Disc. Se buscó también escuchar el CD de forma portátil y desarrollándose entonces el discman, el cual gana rápidamente un lugar en el mercado, aunque no logra desplazar completamente al walkman.
La aceptación de esta nueva tecnología no fue tan fácil como se podría creer, se necesitaron fuertes inversiones en campañas publicitarias antes de que el público se animara a dejar sus LP y casetes y empezara a asimilar los CD. A pesar de todo, los casetes no han desaparecido como se había pensado que sucedería.