Ernesto [email protected]
Como nicaragüense y cristiano bíblico me siento preocupado por la situación nacional con las secuelas que deja el pecado, llámese corrupción, robo, injusticia o calumnia, que ocasiona heridas, dolor y destrucción como resultante de violar las normativas de Dios establecidas en la Biblia.
Si el cristianismo no es práctico no sirve, vivir la verdad cristiana es mejor que profesarla, no hacer eso me convierte en cristiano de concepto pero ateo en la práctica.
¿Por qué una nación autodenominada cristiana está postrada por una grave crisis política, económica, judicial, social, moral, espiritual?
El legado evangélico es digno de imitar. Tomemos por ejemplo el avivamiento histórico de Inglaterra en el siglo XVIII, llevado a cabo por Juan Wesley, cuando las condiciones políticas presentaban un cuadro de corrupción y sobornos que a partir del reinado de Carlos II eran sistemáticos en los miembros del Parlamento.
Predominaba la tortura de animales por deporte, la embriaguez brutal del pueblo, el inhumano tráfico de africanos, la captura de personas para su exportación y venta como esclavos, la mortalidad infantil en los asilos, la crueldad del sistema carcelario y del Código Penal, el caos moral, el creciente predominio de la ilegalidad, la superstición y el libertinaje, el soborno y la corrupción política, la arrogancia y truculencias eclesiásticas.
Era la peor época, pero también fue la mejor de las épocas. ¿Qué originó el cambio en Inglaterra? Un gran arrepentimiento nacional genuino, en el que el hombre pecador, fue tocado por el Espíritu Santo y cayó de rodillas frente a su Creador?
Juan Wesley lo logró basado en 2 Crónicas 7:14: “si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos: entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”.
Wesley tuvo oposición férrea de los religiosos de su tiempo que lo tildaban de falso profeta, pero se afianzó en las promesas del Señor. Wesley oraba de rodillas con otros creyentes, clamando a Dios, la conversión de su nación. Los resultados fueron inimaginables por la inmensa transformación moral y espiritual que se llevó a cabo: Ladrones, criminales, prostitutas, pendencieros y ebrios, encontraban gloriosa liberación de su triste condición y pasaban a ser personas nuevas.
El historiador Lecky hace referencia a ese gran avivamiento evangélico, que contribuyó a la transfiguración del carácter moral del pueblo en general, más que ningún otro movimiento registrado en la historia británica. Se produjeron vigorosas reformas sociales y económicas en toda Inglaterra.
Deuteronomio 28 cumple las condiciones que el pueblo de Nicaragua debe elegir. Si oímos atentamente la voz de Dios para guardar y poner en práctica sus normativas, Él oirá nuestras oraciones, perdonará nuestros pecados, bendecirá a Nicaragua de su pobreza, desempleo, inseguridad, agricultura, etc. Pero si aconteciera que no ponemos en práctica las normativas, entonces no oirá, nuestra economía se quebrará, la agricultura no será rentable, las enfermedades y el sistema político, social y legal, serán lo que eran Inglaterra antes del avivamiento evangélico.
Nicaragua tiene la oportunidad histórica, que tuvo Inglaterra. ¿Están los nicaragüenses dispuestos a este reto nacional? Nicaragua deberá ser para Jesucristo, el Señor, y Dios la bendecirá de forma sobrenatural y sobreabundante.
El autor es candidato a Ph.D (en Teología, Apologética, y Escatología Bíblica).