Un empresario lleno de enseñanzas

Humberto Belli Pereira

Viene de nuevo a visitarnos un gran amigo de Nicaragua; probablemente el ciudadano extranjero que más dinero ha sacado de su bolsillo para ayudar a nuestro país. Se trata de Tom Monaghan, el mismo que a finales de los años ochenta e inicios de los noventa financió con más de tres millones de dólares la construcción de la Catedral de Managua, y quien desde finales de los noventa, hasta el presente, ha contribuido con una cantidad similar a la consolidación del Ave Maria College of the Americas, la universidad norteamericana que opera en San Marcos.

La historia de Monaghan contiene lecciones muy valiosas para los nicaragüenses. Una de ellas es no desanimarse ante los obstáculos. Tom fue hijo de camionero que murió cuando él tenía cinco años. Su madre, carente de recursos, le mandó a un orfanato. Allí transcurrió el resto de su infancia bajo la tutela de una monja polaca que siempre le hablaba de Dios. Luego quiso entrar al seminario pero lo rechazaron por considerarlo falto de vocación. Al bachillerarse trató de estudiar arquitectura pero no pudo terminar por falta de dinero. Decidió entonces entrar a los US Marines. Allí logró ahorrar ciertos fondos pero los perdió a manos de un socio inescrupuloso.

Muchas otras personas podrían haberse deprimido o amargado ante reveses semejantes, considerándose quizás maltratadas por el destino. No Tom. Con un pequeño préstamo bancario se las arregló para comprar una pizzería minúscula en el pueblo de Ypsilanti, estado de Michigan, y se propuso no sobrevivir, sino competir contra los grandes del negocio. Aquí entramos en la segunda lección: Los éxitos son hijos del esfuerzo. Monaghan bautizó a su pizza como “Domino’s Pizza”. Durante los siguientes 16 años trabajó de lunes a lunes sin tomarse ni una vacación. Los domingos salía con su esposa a probar pizzas de otros restaurantes, buscando siempre cómo mejorar la calidad de la salsa e ingredientes que él usaba. Un momento decisivo en su negocio fue cuando decidió vender pizzas a domicilio, una modalidad que la industria evitaba por difícil. El elemento clave era la rapidez. Domino’s Pizza prometió hacerlo en menos de media hora o la pizza era gratis. Su innovación le valió la conquista gradual del mercado; al cabo de unos años Monaghan era dueño de un imperio de más de cinco mil pizzerías distribuidas por todo el mundo.

Al llegar al clímax de su éxito empresarial, la iniciativa de Monaghan había producido ya cerca de cien mil empleos, además de todos los efectos multiplicadores de su industria —compras masivas de motocicletas para sus vendedores, de pasta, salsa, etc.—. Con lo que arribamos a una tercera lección: El gran creador de empleos y prosperidad en el mundo es el empresario; aquel que invirtiendo, compitiendo y arriesgando, combate la pobreza con mucha más eficacia que los que pretenden hacerlo cargando a los demás con impuestos y grandes burocracias públicas.

Hace apenas cuatro años Monaghan decidió vender su imperio de las pizzas y gastar su fortuna en promover causas católicas. Al comienzo patrocinaba distintos tipos de proyectos, pero recientemente decidió concentrarse exclusivamente en las universidades, posiblemente porque piensa, como el español Ángel Herrera Oria, que “quien en la sociedad se adueña de las universidades se convierte al final en dueño de la sociedad entera”. Así fundó en Michigan la “Ave Maria Law School” y “Ave Maria College”, y luego adquirió Saint Mary’s University, en el mismo estado, y “Ave Maria College of the Americas,” en Nicaragua. Hoy Monaghan está empeñado en abrir en la comunidad de Naples, estado de Florida, un gran campus universitario concebido para ser el rival sureño de la famosa universidad de Notre Dame que opera en Indiana, buena noticia para Nicaragua, ya que las posibilidades de intercambio entre este nuevo campus y su filial en San Marcos serán inmensas. Aquí llegamos a una cuarta lección: Los empresarios, además de ser motores del progreso económico, pueden ser formidables agentes de cambio cuando involucran su tiempo y sus recursos a favor de causas nobles. Y pocas causas son tan nobles como la educación.

Monaghan estará aquí este 22 de noviembre a fin de presidir la fiesta de “Acción de Gracias” (Thanksgiving) que Ave Maria College of the Americas está organizando a fin de recaudar fondos para su extenso programa de becas y también para demostrar, a este amigo de Nicaragua, que por duros que sean los tiempos los nicaragüenses sabemos respaldar y agradecer las buenas iniciativas.

El autor es presidente de la Universidad Ave María College y miembro del Consejo Editorial de LA PRENSA.  

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