Federico Dueñas
Efectivamente, estimado lector, me refiero a la permanente crisis de la pavorosa clase política.
¿Desaforarán oportunamente al corrupto de Arnoldo Alemán y su camarilla? ¿Hasta qué extremos de audacia llegará la Fiscalía en los delitos electorales estratégicamente “denunciados” por el astuto y escurridizo Julio Centeno Gómez?
¿Daniel pensará en su próxima candidatura presidencial, engolosinado con el triunfo presidencial del socialista Lula Da Silva en Brasil, después de tres intentos fallidos con anterioridad? Don Enrique Bolaños y José Rizo, dieron ejemplo cívico al ofrecer despojarse de su inmunidad para afrontar los cargos denunciados por el presunto binomio Centeno-Alemán. Mensaje directo para Arnoldo Alemán. ¿Lo captará o seguirá haciéndole al “sueco”?
Ya se menciona en el sector privado la apestada palabra “ingobernabilidad”. El capital local e internacional agudizará su prudencia, si de invertir en el país se trata. Hay depositados en los bancos más de veintitrés mil millones de córdobas estancados. Deben arribar recursos del extranjero (préstamos, donaciones) para continuar obras del Estado. Todo conducente a reactivar la maltrecha economía nacional. ¿En cuánto influirá la actual crisis política en el desarrollo de la economía del país? Difícil cuantificar y poner plazos con fechas. Tradicionalmente los economistas apuntan a distintas direcciones en sus estimados y tendencias, que sólo ellos entienden.
Un Poder Ejecutivo débil, una Asamblea Nacional polarizada. Un Consejo Supremo Electoral “religiosamente” cuestionado en sus ejecuciones. Un sistema judicial que dice y desdice juicios a conveniencia de jueces y abogados astutos. Alcaldías alemancistas en abierta rebelión y sin recursos económicos necesarios. Y, en el norte, poblaciones campesinas muriéndose literalmente de hambre, cuando hay exceso de producción lechera y de cosechas de maíz. ¿Cómo no hablar de ingobernabilidad? ¿Cómo no hablar de desorden político y social? Esta situación crítica tiene su triste origen en el pacto Alemán-Ortega, bendecido por la jerarquía católica. La pregunta es ¿y, cómo salir de este Nudo Gordiano?
Don Enrique tiene un papel preponderante, pero tiene presiones internas tremendas de toda índole. Don Enrique tiene imagen de honestidad y su lucha en contra de la corrupción está siendo efectiva. Necesita más apoyo de políticos realmente interesados en el bien de la nación. ¿Dónde están ellos? La historia y la ciudadanía serán los mejores jueces. Algo que sí tenemos, son medios de comunicación valientes, beligerantes en defensa de su derecho a informar con libertad. ¡Que Dios salve a Nicaragua!
El autor es empresario.