En defensa de la integridad de la familia

Violeta Reyes de Padilla

Hay épocas en las que la existencia del mal entre los hombres se hace singularmente evidente en el mundo, y el mundo no quiere ver ese problema en que se ha vuelto obvio esos astutos ataques del demonio que quiere a toda costa desintegrar a la familia y pervertir la niñez. Por eso no puedo callar al darme cuenta de la gran trama de maldad que está extendiendo sus tentáculos por todo el territorio nicaragüense. No hay que permitir que esto suceda.

El Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP) tiene una agenda de perversión y de ataque contra todos nuestros valores, llevando a cabo una infiltración masiva en todos los entes del gobierno, comprando las conciencias de todos los que permiten hacerlo en algunos programas, mal llamados “programas de ayuda”. Promueven la degradación del ser humano y la disolución de la familia, fomentando el homosexualismo, bisexualismo, y relaciones promiscuas desde los 13 años. Por ejemplo, se busca efectuar un contrato para la promoción de salud sexual y reproductiva, y solamente para eso: salud sexual y reproductiva. Se hace obvio que no les interesa la población de Nicaragua, sin ni siquiera acordarse de que en Nicaragua no hay medicinas ni para combatir las enfermedades epidemiológicas (dengue, malaria, etc.), ni para las enfermedades respiratorias, ni para las gastrointestinales, etc. y ni para otro tipo de enfermedades que acarrean la muerte, sobre todo a la niñez.

El pueblo nicaragüense necesita alimento, vivienda, medicinas, educación básica, empleos y el FNUAP viene a “remediarlo” con anticonceptivos, condones, “educación sexual”, pornografía. Para muestra de este tipo de “educación sexual” los invito a leer el manual de Consejería para Adolescentes publicado por el FNUAP. Comienza diciendo que una de las características principales de la adolescencia temprana normal son los sentimientos bisexuales (lea la pág. 33). Más adelante explican que la identidad sexual y la orientación se definen en la búsqueda, y que cualquier opción es válida, entre estas opciones se incluye el homosexualismo, el bisexualismo. Dice: “La construcción de la identidad puede conllevar a los jóvenes a intercambios sexuales con pares del mismo sexo. Se trata del proceso de aprendizaje que facilitan el tránsito hacia la autoafirmación y autoaceptación (lea la pág. 60). Prácticamente, todo el contenido del manual incita a los niños a partir de los 13 años a involucrarse en todo tipo de relaciones sexuales, peligrosas y dañinas. Al final del manual hay algunos ejercicios para los adolescentes que son francamente chocantes.

Por otro lado, está el folleto de bolsillo sobre derechos sexuales y reproductivos para adolescentes en el cual le dicen a los niños que son libres de ejercer cualquier tipo de actividad sexual sin importarles lo que digan o piensen sus padres. Los derechos sexuales y reproductivos pueden incluir homosexualismo, lesbianismo, bestialismo y cualquier otro tipo de aberración.

El FNUAP también paga asesores y tiene injerencia en casi todos los entes gubernamentales, en las municipalidades, Asamblea Nacional y prácticamente extiende sus tentáculos sobre toda Nicaragua. Es lamentable que se le esté abriendo la puerta (que sabiamente le había cerrado el gobierno de doña Violeta) con el disfraz llamado “Educación en Población”, a través del cual entrará la educación sexual pornográfica. Es de notar que mientras el gobierno de EE.UU. retira los fondos del FNUAP porque comprobó que esta entidad participa en los abortos forzados en China y en las esterilizaciones forzadas en Perú en tiempos de Fujimori, algunos nicaragüenses apoyen esta institución.

No hay que ser ingenuos, se trata de programas diabólicos para limitar el crecimiento de la población en los países subdesarrollados, a costa de degenerar la especie humana, y de presentar los casos excepcionales como patrones de normalidad. Hago un llamado a la ministra de la Familia, a la ministra de Salud, al ministro de Educación y al señor Presidente de la República para que estudien y profundicen en los contenidos de estos programas y no permitan que siga avanzando la corrupción de menores que está imprimiendo y promoviendo el FNUAP, proyectando un futuro de nicaragüenses carentes de identidad.

La autora es socióloga.  

Editorial
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