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Conocido por todos los políticos latinoamericanos, caso curioso para los estudiosos de la ciencia política, admirado y odiado, este ex presidente de República Dominicana por varios períodos, es una excepción a la política latina.
Lector voraz, escritor prolífico; periodista y poeta, cuya ocupación y actividad principales en su vida fueron la función pública y las letras.
Fundador del Partido Reformista Socialcristiano, Vicepresidente en tiempos del dictador Leónidas Trujillo, Presidente a la salida de la dictadura y seis veces más electo por voto popular. Orador y político a quien le tocó la democratización política de Dominicana.
Balaguer es el ciudadano civil, que más ha estado al frente de un gobierno, más de veinticinco años, por decisión electoral. Sin ejército, sin dinero, pero con el patrimonio más grande que puede tener un ser humano: La honradez.
Y muchos nos preguntamos ¿cómo fue posible que lograra la presidencia tantas veces?, y la respuesta siempre es la misma, la función pública y las letras eran su vida, afirmaba que la corrupción se detenía cuando llegaba ante él.
Al morir, su escuálido patrimonio (su casa y miles de libros) por su decisión pasó a una fundación benéfica; el dinero que obtenía por su cargo de Presidente y la venta de libros, generalmente eran donados a organismos de beneficencia, se cuenta que nunca su salario pasó de los trescientos dólares y aún así donaba. Sus hermanas lejos de influirlo para obtener prebendas y riquezas, también donaban, lo poco que tenían.
Definitivamente, pareciera que estamos hablando de otro país, y lo es, pero también es Latinoamérica y pocos hombres de esa talla se han dado, mucho menos políticos, que lo que en menos piensan es el bienestar de su pueblo, pero si en la obtención de riquezas, que hasta ofende y todo a costa de la pobreza generalizada.
A Balaguer puede juzgársele, de hecho la historia ya lo ha hecho y en vida; partió como vino, desnudo, sin bienes y estoy seguro que si la juventud fuese eterna y el paso de los años no afectara, sino se hubiese ido, allí estaría en la Presidencia, con el respaldo de su pueblo. ¡Qué diferencia con nuestros políticos criollos!
El autor es abogado.