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Cada vez que hay un despliegue policial en Managua baja la cifra de asaltos y otros delitos en las calles, y eso confirma algo simple: que lo urgente, para darle más seguridad a los ciudadanos, es tener más policías vigilando.
Simple la solución, difícil la decisión. Para que Nicaragua disponga de más policías, los gobernantes tienen que dejar de pensar que la seguridad ciudadana sólo es gasto y verla más como inversión, tan importante como la creación de empresas productivas.
La Policía Nacional tiene 7,170 efectivos, o sea un policía por cada 700 habitantes. Estamos desprotegidos, si observamos que en Costa Rica existe un policía por cada 200 habitantes, en El Salvador es uno por cada 300 y en Nueva York uno por cada siete personas.
La Policía nicaragüense necesita como mínimo 10 mil efectivos, estima el vocero de la institución, comisionado Marlon Montano, para que la relación baje a un agente por 500 ciudadanos. El problema, según el gobierno, es que el país carece de fondos.
Lo razonable sería quitarle dinero a las instituciones que han demostrado ser poco útiles y dárselo a las más necesarias. El Ejército realiza menos labores de protección a la ciudadanía, pero goza de un presupuesto similar al de la Policía y cuenta con cinco mil miembros más.
La Defensa Nacional, tarea del Ejército, tiene un presupuesto de 443 millones de córdobas y dispone de 12 mil personas, entre ellas 7,576 soldados, listos a defender la soberanía nacional, prevenir y mitigar desastres naturales.
Ninguna guerra se avizora, nadie pretende invadir Nicaragua ni los nicaragüenses queremos caerle a otro país. La misión de los soldados en medio de desastres naturales es importante, pero también la pueden realizar la Policía y otros cuerpos civiles, si son bien entrenados.
Así que buena parte de los recursos del Ejército, económicos o humanos, podrían servir más para reforzar la vigilancia policial en las ciudades.
Sólo cuando hay manifestaciones la seguridad aumenta en Managua. La semana pasada desplegaron tantos policías en una zona que, si allí había 10 mil manifestantes, la relación fue de un agente por cada cinco ciudadanos.
Un día después los ciudadanos volvieron a quedar expuestos a los asaltos y las lesiones. La Policía registró durante el año 2001 más de 90 mil delitos y detuvieron a 40 mil personas, 11 mil por robos con fuerza. Lo preocupante es que las fechorías aumentaron 19 por ciento en el 2001, con relación al año anterior.
Si durante las fiestas patronales de Managua salen tres mil policías a cuidar la ciudad y el índice delictivo baja 30 por ciento, está claro que el dinero que desperdician algunas instituciones sería más útil si lo transfieren a la Policía para que proteja a la población.