Élida Z. Solórzano
El 13 de agosto recién pasado se instaló por acuerdo presidencial la Comisión Nacional de Población. Esto junto con la Política de Población han sido un gran logro para el FNUAP (Fondo de las Naciones Unidas para Asuntos de Población, en inglés UNFPA). Incluso, esta vez, como hiciera notar el director de dicho organismo del sistema de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en Nicaragua, Señor Tomás Jiménez Araya, por primera vez estuvo presente el Presidente de la República en una actividad de la ONU, clara señal, según él, de “la nueva era”.
Jiménez dijo que el FNUAP tiene como finalidad combatir la pobreza, y que para ello no se usarán ideologías sino sociología y ciencia. En la reunión se adujo a una supuesta falta de acceso a los métodos para espaciar los embarazos y que tres cuartas partes de la población femenina deseaba planificar su familia. También afirmaron que la demanda de la planificación familiar está insatisfecha en Nicaragua. Es dudoso que eso sea cierto, ya que es evidente que abundan más los anticonceptivos aun cuando faltan los medicamentos que se necesitan para salvar las vidas de esas mismas mujeres. Pero la omisión garrafal de la ocasión fue la de no hablar sobre la educación. Es de sobra conocido por las estadísticas que es la educación la que hace la diferencia en el espaciamiento de los nacimientos. A mayor educación mayor conciencia de las mujeres y los hombres de la conveniencia de espaciar los nacimientos. ¡Pero qué cuesta conseguir fondos para la educación! Sin embargo, es la educación la que convierte la población en capital humano.
Nadie duda que tener a los hijos con responsabilidad, sabiendo espaciarlos y conociendo los límites que cada familia tiene para la crianza de los mismos, es algo importante para la calidad de vida y el desarrollo. La misma Iglesia Católica que es tan pocas veces comprendida por ignorancia, pero tan frecuentemente atacada en este tema, dice: “Los esposos han de ponerse de acuerdo sobre los hijos que van a tener, teniendo en cuenta su propio bien y el de los hijos nacidos o por nacer, atendiendo a la situación en que vivan tanto en lo material como en lo espiritual, y, finalmente, procurando el bien de la propia familia, de la sociedad y de la Iglesia” (Iglesia y Mundo No. 50, Concilio Vaticano II). En cuanto a los métodos, ya eso es asunto de conciencia y creencias de cada quien.
El FNUAP habló ese día sólo la verdad a medias cuando se refirió a la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (CIPD), llevada a cabo en El Cairo en 1994. La CIPD fue una batalla campal de los países desarrollados promotores del aborto, liderados por la entonces directora ejecutiva del FNUAP, señora Nafis Sadik, contra los países con culturas que rechazan el asesinato de niños en el vientre materno. Sin embargo, se logró introducir en el documento que bajo ningún punto se usaría el aborto como método de planificación familiar. El uso ideológico de la semántica en la CIPD hizo que los delegados se sintieran que caminaban sobre campo minado. Asunto que se ha vuelto una costumbre en las conferencias de la ONU. Al final de la CIPD hubo más de 30 declaraciones interpretativas y reservas escritas y otras habladas, rechazando terminología que no se pudo eliminar y que esconde dentro de sí el aborto. ¡Y se atreve don Tomás Jiménez a hablar de “servicios de salud reproductiva”!… cuando Nicaragua en la reciente Cumbre de la Niñez tuvo que mandar una carta al Grupo de Río que negociaba por nosotros (grave error), informándoles que Nicaragua se retiraría del grupo si se seguía usando dicha terminología que todo conocedor sabía incluía el aborto. Al final, con mucha dificultad, se logró quitarla del documento de la Niñez. Pero el FNUAP sigue tratando de meter sus engaños aquí.
El FNUAP es peligroso. Recientemente EE.UU. le quitó todo financiamiento que le daba por el papel que este organismo, entre otros, en la política poblacional de la China Continental, que es sumamente represiva contra la mujer, a la que obliga a abortar si tiene más de un hijo. El Gobierno de EE.UU. tiene prohibido exportar el aborto.
La Constitución de la República establece en su Arto. 66 que “Los nicaragüenses tienen derecho a la información veraz”. Muchos anticonceptivos y los DIU son abortivos porque afectan el endometrio, haciendo imposible la implantación del óvulo fecundado. Esperamos que a nuestras mujeres se les dé toda la información veraz, a la cual tienen derecho. Ciertamente nos alienta la presencia de personas honorables dentro de la Comisión Nacional de Población que velarán sobre la actuación del FNUAP en Nicaragua.
La autora es Presidenta de Asociación Nicaragüense por la Mujer (ANIMU).