Construye tu proyecto de vida

Pregunta:Debido a una relación llevo mucho tiempo sufriendo y desearía que me orientaran o aconsejaran, les estaría muy agradecida. A los 18 años comencé una relación que se prolongó durante 5 años hasta que él me dejó por otra mujer, después de esta otra relación conocería a la que más tarde sería su mujer. Su […]

Pregunta:
Debido a una relación llevo mucho tiempo sufriendo y desearía que me orientaran o aconsejaran, les estaría muy agradecida.

A los 18 años comencé una relación que se prolongó durante 5 años hasta que él me dejó por otra mujer, después de esta otra relación conocería a la que más tarde sería su mujer.

Su matrimonio duró seis años y fue ella la que rompió. Al verse abandonado volvió a mí de nuevo, en un principio pensé que porque todavía me seguía queriendo, por lo menos él así me lo decía, pero hoy pienso que me utilizó. Ya que él sabía que yo le seguía queriendo y que le ayudaría también económicamente ya que siempre lo había hecho y él en ese momento se había quedado sin trabajo.

Al cabo de medio año empezó a trabajar en otra empresa, al año de estar en esta empresa entró una chica a trabajar y aprovechando que yo me había ido de vacaciones a mi lugar de nacimiento se fue ella a vivir con él, ya que es de otra ciudad a 80 km y estaba compartiendo piso con otra gente.

De todo esto yo me he enterado a través de amigos comunes o familiares de él, ya que él no se ha puesto en contacto conmigo en ningún momento, ni para devolverme el dinero prestado ni para darme una explicación.

Ya han pasado 2 años y sigo sufriendo muchísimo por ello, me atormento preguntándome si hice lo correcto o no, si al contrario de lo que piensan mis amigos con mi actitud pasiva frente a él haya contribuido a que él se haya reído más de mí.

Se preguntarán por qué me importa tanto, simplemente porque le he querido con locura y por el hecho de haberle dado todo lo mejor de mí y que me haya dejado tirada sin el menor respeto hacia mi persona, sobre todo sin haberme dado una explicación.

Respuesta:
Ninguna relación se sostiene sólo de palabras, necesita alimentarse de hechos concretos, de compartir necesidades, logros, alegrías y tristezas. De establecer por salud, por bienestar, límites flexibles pero firmes, desde lo que no aceptamos para sí, hasta lo que no nos gustaría hacer con otras personas.

Atreviéndome a sacar cálculos con respecto a los datos que brindas en tu carta, podría suponer que a estas alturas tendrás entre 31 y 32 años; y de estos, 13 años de tu vida han sido dedicados para estar en función de él, de lo que hizo o dejó de hacer, abandonándote así, a vos misma, abrigando siempre la posibilidad (antes y también ahora) de continuar tu vida con él.

Algunos estudios hacen referencia a que los problemas con la realidad surgen de las ilusiones a las que está atada la persona y que las ilusiones son maniobras psíquicas para sobreponerse al miedo y a la desesperación, especialmente el miedo a no ser escogidos y este miedo y desesperación proviene o evita el asentamiento a la realidad.

Esa relación de la que has sido parte y a la que seguís conectada que tanto crees que tenga que ver con lo que te mencioné anteriormente, ¿ese concepto de relación de pareja existe sólo en tu mente, o es un hecho concreto en ambos? Porque más parece que sos la única que lo ha vivido así y lo mencionas en tu carta: “le he querido con locura y por el hecho de haberle dado todo lo mejor de mí”.

Ninguna persona sería capaz de tirarse al agua (si no sabe nadar) sin salvavidas, igualmente ninguna persona debería darse toda en una relación donde predominan los atropellos, el irrespeto y peor aún cuando esto implica olvidarse de sí misma, de tus propios sentimientos, de tu salud, de tu bienestar.

Existen elementos que podrían serte útiles para reflexionar con respecto a otra situación que te angustia y preocupa: “actitud pasiva”. De estos que te mencionaré, saca tus propias conclusiones y luego actúa en consecuencia.

Erick Bernie, un estudioso del comportamiento humano hizo planteamientos acerca del síndrome de pasividad y entre estos menciona:

1. Simbiosis: la persona es absolutamente dependiente, minusválida.

2. Descalificación: no tomarse en cuenta, nada de lo que diga es válido y aquí plantea que existen cuatro niveles de descalificación:

a. Descalifico el estímulo, objeto o persona.

b. Descalifico el significado o importancia de éste.

c. Descalifico la solubilidad o posibilidad de hacer algo

d. Descalifico mi propia posibilidad, capacidad.

3. Sobre dependencia, no se siente capaz de pensar, necesito que los demás le resuelvan el problema o conflicto.

Tal vez estos elementos puedan servirte para que vos como persona, como mujer, revises ¿cómo estás funcionando, porque ahora va a ser la relación con él y después qué pasará, ¿vas a vivir aferrada a esa persona, a tus amigos?

Ya es hora que tomes las riendas de tu vida y decidas qué rumbo darle, ya es hora que construyas tu propio proyecto de vida, donde tu prioridad seas vos, tomando en cuenta todo aquello que te llene y te haga sentir bien construyéndote como persona, trabajándote física, psicológica, espiritual y emocionalmente para reencontrarte, para realizarte, para trascender y descubrir cuál es el propósito de tu existencia.

Existir no es sinónimo de sufrir, el dolor también es parte de la vida, pero no lo debe ocupar todo. Es necesario encontrar el equilibrio ¿qué decidís? Asumís estar bien o estar mal.


El Azote

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí