Quiero disculparme porque me había perdido desde agosto del año pasado y no te había escrito. Perdoname, pero lo que sucede es que con Tamalón me dio miedo. Vos te acordás que el año pasado al ex-agente de la CIA, Osama bin Laden, se le ocurrió la salvajada de las torres del World Center. Vos sabés que yo soy turco y me dio miedo que al Gran Ladrón de Paisito se le ocurriera hacernos a los turcos lo que hizo Somoza García con los nica-germánicos durante la Segunda Guerra Mundial, a quienes les robó todo y los mandó presos a los Estados Unidos. Así que, como decían en los viejos tiempos, me «embuzoné» y hasta ahora me estoy apareciendo cuando ya mi vida y mis realitos no corren tanto peligro.
Te cuento que aunque en ese sentido la cosa se ha arreglado en Paisito, en otras es un verdadero relajo. Por ahí anda Bola de Años queriendo, dice él, luchar contra UNA de las formas de corrupción, pero por el otro lado Tamalón y Piñatín se lo tienen mamado en la Asamblea. Nada le aprueban, todo se lo boicotean, el presupuesto aprobado sólo le va a servir para pagar las deudas que, a punta de puro robo, dejó el gobierno rojo cascarudo, y el único apoyo que medio tiene es un comunicado que sacaron algunas personas conocidas de Paisito, pero nada más. Todavía el pueblo no participa aunque está que arde por participar, por sacar de la Asamblea a todos esos ladrones, y de limpiar bien a Paisito. Pero al Bola de Años «le hache achí» y no quiere convocar al pueblo. Esperamos que un día de estos se decida y vamos a mandar a la chingada a estos h de p.
Siguiendo el tema, ve, da la casualidad que me encontré un escrito del mexicano Catón que me lo fusilé y te lo envío casi textual sólo que donde decía México le puse Nicaragua y lo adapté al lenguaje nica. En el fondo se ve que son dos realidades casi idénticas. Aquí te va:
«AL NOBLE PUEBLO NICARAGËENSE». No creas que no percibo tu desazón, ni pienses que tu queja no llega a mis oídos. Estás inquieto al ver los yerros del nuevo régimen, y sus vacilaciones. Piensas si acaso te equivocaste al propiciar el cambio que sacó del poder a sus antiguos dueños, y en medio de tu zozobra has llegado a pensar que quizá estábamos mejor cuando estábamos peor. ¡No creas eso! La perpetuación del sistema tamalón-talibán habría sido una tragedia para Nicaragua; habría llevado a la nueva generación al escepticismo y a la indiferencia. El triunfo de Bola de Años salvó a este país de la desesperanza y aun de la desesperación. Es cierto: el nuevo Presidente ha estado por abajo de las expectativas que él mismo suscitó. Son continuados sus dislates; parece que gobierna bajo el impulso del momento, y como mera reacción a los acontecimientos: si estuviésemos en una cancha de frontón él sería la pelota o la pared, pero no el jugador. Y sin embargo hemos empezado a caminar -¡al fin!- por la vía de la democracia. Los yerros que en ese camino se cometen se enmiendan con más democracia. Ha cesado en los círculos altos del gobierno aquella rampante corrupción que hacía del ejercicio del poder un lenocinio y de la República una chanchera. Ese ya es fruto bueno, al cual pueden seguir otros. Hace falta, sí, más firmeza, mayor determinación. Hay que atender a los Poderes y hacer cambios profundos, especialmente en el Legislativo, actualmente secuestrado y manipulado por Tamalón y Piñatín de tal forma que analicen y aporten en vez de echar abajo cualquier iniciativa o decisión del Ejecutivo. Urge también más cohesión -y coherencia- en el gabinete presidencial y más rapidez en los hechos. En suma, se necesita un mejor gobierno y mejores condiciones económicas, sociales y políticas en el país. Aparte de eso lo demás va bien».
Bueno, querida TonKa (ve qué casualidad, Catón al revés), espero que terminés pronto ese tu doctorado. ¿Seguís soltera? Un gran abrazo.