El despertar sexual

La sexualidad (no el sexo) es como el vino, entre más viejo ¡mejor! Esto lo aseguran los cuarentones de esta época. Aunque para las personas de la tercera edad ésta es como una manzana que cuando llega a madurar, tiende a pudrirse. Verdad o mentira, lo cierto es que en cada etapa de su desarrollo […]

La sexualidad (no el sexo) es como el vino, entre más viejo ¡mejor! Esto lo aseguran los cuarentones de esta época. Aunque para las personas de la tercera edad ésta es como una manzana que cuando llega a madurar, tiende a pudrirse.

Verdad o mentira, lo cierto es que en cada etapa de su desarrollo el ser humano vive su sexualidad de diferentes maneras: en la niñez la ignora, en la adolescencia la percibe y en la adultez convive más con ella.

Pero ¡ojo! Según los expertos en sexualidad, para que esta última etapa se viva con buen suceso, hace falta un buen camino (que incluye una adecuada educación sexual) en la etapa adolescente donde el chavalo comienza a descubrirse como hombre y la niña como mujer. Muchos con travesuras, algunos con temores y otros con problemas.

Los traviesos

Cairo Mendoza, de 19 años, cuenta que en su transición de niño a adolescente, aparte de los cambios físicos: de voz, aparición de más vellos, y aumento del tamaño de sus genitales; se le incrementaron sus necesidades fisiológicas que le llevaron a “aventurar”.

“Entre los 12 a 13 años todo el mundo ya me trataba como un hombrecito. Mis amigos, algunos años mayores que yo, ya sabían lo que era tener mujer y yo estaba en eso… intentando sentir la experiencia. Era eso lo que anhelaba para sentirme un hombre porque los cambios físicos ya los esperaba”, comenta.

“Pero claro comencé masturbándome en mi cuarto o en el baño, a escondidas —hace una pausa y luego prosigue— para luego tener la relación sexual, la cual al final de cuentas la tuve con mi novia porque la creía virgen como yo”, precisa.

“La verdad es que la primera vez no me dolió, yo penetré, medio la toqué y una vez que eyaculé saqué mi pene esperando ver sangre en ella porque me habían dicho que si sangraba era virgen y como no sangró, me frustré. Me sentí engañado y la denigré. Después de eso continúe experimentando y viviendo de todo un poco con mujeres de todas las edades”, relata el chavalo quien años después dejó el amor libre por relaciones serias.

Los miedosos

Pero como en la viña del Señor hay de todo, en esta etapa también sobresalen los temerosos, aquéllos o aquellas chavalas que por su escasa información todos les asusta.

Carolina Solís, de 13 años, es de este grupo. A Solís hace tres meses le bajó su primera menstruación (el punto inicial del despertar sexual en las mujeres). Es de busto grande y su cuerpo aparenta el de una joven de 18 años.

“La verdad es que mi mamá poco me dijo sobre estos cambios ya que ella vive muy ocupada con su trabajo. Sé que esto es normal pero a mí me pasan cosas raras. Por ejemplo a mí me viene la regla en abundancia y hasta me parece que me voy a desangrar o que tengo alguna hemorragia adentro del cuerpo. ¿Me entendés?”, señala.

“Por otra parte te soy sincera, sí me gustan los muchachos. Siento ganas de abrazar a alguien. Incluso hasta he llegado a tocar mis partes y a verme desnuda ante el espejo para ver qué tan atractiva soy. Pero siento miedo porque tengo que estar loca para hacer todo esto”, exclama la muchachita con las manos puestas en la cabeza.

Los problemáticos

Otra manera de enfrentar la sexualidad en la adolescencia, es la de los chavalos y chavalas para quienes todos los cambios fisiológicos son sinónimo de problemas. Éste es el caso de Mariela Mendoza y Miguel Matamoros, de 14 y 16 años respectivamente.

Para Mendoza tener pechos es problema porque tiene que usar portabustos, el cual le sigue estorbando ya que lo usa con una talla bien apretada para mantenerlos con un buen volumen visual.

Asimismo, cada período menstrual es un día muerto. “No hago nada porque el kotex se mete mucho. Y me lo tengo que estar componiendo a cada rato”, detalla.

Pero sí reconoce como lo bueno de esta etapa, todo su ramillete de enamorados. “Hasta ahora tengo amigos que me regalan flores o peluches. Y eso me gusta porque me hacen sentir importante”, admite.

En cambio Matamoros todo lo ve negro. “Es la fecha y el gallo (la voz) de vez en cuando se me va. Mis amigos se ríen de mí y eso me arrecha. El cuerpo me lo sigo viendo flaco, y sin mucho vello entonces no me ven como un hombre”, indica.

Y continúa “por si fuera poco ni masturbarme puedo porque mi mamá sólo detrás de mí vive. Y siento que al paso que voy nunca voy a tener una mujer… en fin todo esto me hace sentir el patito feo del grupo”, enfatiza.

Para Rigoberto Kinsing, coordinador del área de sexualidad en Casa Alianza, todo lo anterior es muy común en este “despertar”. “Las hormonas empiezan a trabajar y hay manifestaciones físicas: la mujer comienza a reglar y en los hombres hay cambios en su voz… en ambos el cuerpo cambia su estructura, experimentan la atracción en el sexo opuesto, son rebeldes y establecen sus propios espacios”, aclara.

“En esta etapa además entra en juego la identificación sexual que hasta los 18 ó 20 años se afianza porque en la adolescencia lo que hay es experimentación… con prácticas autoeróticas donde la mujer se toca sus partes, tiene sueños húmedos y el hombre tiene fantasías sexuales y se masturba”, dice el sexólogo.

¿Qué es lo no común en esta etapa?

“Bueno, en el hombre lo no común es la masturbación excesiva que desemboca en aislamiento social. En la mujer todo es normal, como son más dóciles y más abiertas, viven con más claridad su adolescencia”.

¿Qué es lo importante en esta sexualidad?

“Que hay cambios y nuevas experiencias que definen tu identidad sexual. Los chavalos y chavalas tienen otras ideas, otras necesidades, influenciados por su entorno. Por eso en esta etapa los adolescentes deben buscar varias fuentes de información y tomar sus decisiones con responsabilidad”, afirma el experto.

Por qué es traumática

Según la sicóloga Reina Isabel Velásquez, subdirectora de Dos Generaciones, en este momento la etapa de la adolescencia es traumática. “Porque los chavalos son bombardeados por los medios, con estereotipos de belleza estilizados y marcas que lo que hacen es bajarle su autoestima, ya que ellos terminan obsesionándose con lo atractivo, que es lo que más importa en esta etapa”, refiere.

“Por otra parte la violencia está a la orden del día, especialmente en cada núcleo familiar donde más que consejos, los adolescentes reciben insultos porque hay más control”, especifica.

Velásquez detalla que en cada chavalo o chavala influye, no tanto los cambios físicos, sino el cómo los ven los demás. “Si te fijás en este período las mamás ya no dejan salir a las chavalas; a los chavalos los padres o los amigos de mayor edad los presionan para tener relaciones sexuales; los hombres ven como presa a las nuevas señoritas”.

“Y por si no bastara les toca decidir: pruebo o no la droga, me acuesto o no, me dejo tocar los pechos o no, me masturbo delante mis amigos o no… es decir todo gira en torno al cuerpo, viven con mucha presión, se sienten solos y son muy sensibles”, expone.

Los consejos

Ante este panorama, la especialista sugiere a los padres de familia tener paciencia y recordar siempre que una vez vivieron esa etapa. Asimismo les recomienda comprender a sus hijos e hijas adolescentes, ya que ellos tienen derecho a opinar; evitar la violencia, porque conduce a distanciamientos o huidas de la casa.

Aparte de lo anterior les aconseja escucharlos, investigar sobre sexualidad, compartir experiencias con otras mamás para ayudarlos en sus decisiones…

A los chavalos y chavalas, la experta los exhorta a hablar con sus padres, recordando que ante todo está el amor; intercambiar experiencias con su grupo de amigos; buscar información científica y nunca olvidar que la adolescencia es una etapa en la que todo lo que hagan tendrá sus consecuencias a corto, mediano o largo plazo.

También les recomienda aprender a reconocer sus sentimientos. “Porque a veces están tristes y se muestran arrechos. Están enojados y se encierran, o están alegres y se molestan. Entonces lo ideal es hacer coherentes los sentimientos con las acciones”, apunta.

Finalmente les sugiere darle tiempo a las relaciones sexuales. “La verdad es que todos andamos las hormonas al cien, no sólo los adolescentes y lo saludable es que ellos vivan las nuevas emociones con prudencia, porque todo tiene su tiempo. El sexo es rico pero no es broma”, acaba diciendo.

Y para vos ¿qué fue lo difícil?

Francisco Serón, 17 años.

“Para mí lo más difícil fue contener los deseos. No sé si este es el caso de los demás muchachos, pero al menos para mí, éstos fueron muy grandes. Aunque por lo menos aquí funcionó la masturbación”.

Claudia Escobar, 19 años.

“Mirá, cuando ya estás en la etapa en que te ven como mujer, todo es difícil. En lo particular yo viví muchos complejos porque no tenía un cuerpo voluminoso que me hiciera parecer como una mujer”.

Enrique Salmerón, 21 años.

“En realidad lo más difícil fue experimentar cosas por las mujeres. Y agarrar la masturbación como la comida del día, o sea casi diario. En realidad a los cambios físicos no les puse tanta mente”.

Mercedes López, 20 años.

“Bueno, en mi caso lo más difícil fue lidiar con la menstruación porque al principio la toalla santaria resulta incómodo. Lo bueno es que mi mamá ya me tenía preparada, sobre todo con los cambios físicos”.


El Azote

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