Luis Sánchez Sancho [email protected]
Conversando con un amigo sobre el bloqueo parlamentario que le han impuesto al Presidente Enrique Bolaños, como castigo a la lucha de éste contra la corrupción, y al parecer para obligarlo a que deje de perseguir a los corruptos del gobierno anterior y de exigirles que devuelvan lo robado al pueblo, aquel me sugirió escribir sobre Cromwell (Oliverio, 1599-1658), el Lord Protector de Inglaterra que ante el sabotaje contumaz del Parlamento a su gobierno, lo clausuró y puso en la puerta del mismo un rótulo en el que se leía: “Se alquila esta casa”.
Se considera que el Parlamento (la institución más representativa y legítima de la democracia) nació en Inglaterra, aunque en realidad surgió de manera casi simultánea en varios países europeos. Pero, como hace ver André Maurois en su magnífica Historia de Inglaterra, “la estructura original de la sociedad inglesa hace que el Parlamento resulte en seguida completamente diferente de los Estados Generales franceses”. Y de las Cortes españolas, agrego yo.
En realidad, el mérito de la creación del Parlamento le corresponde a los españoles. A partir del año 397 los reyes visigodos comenzaron a reunir a los notables del reino en los llamados Concilios de Toledo, para auxiliarse en sus labores legislativas. Hubo cinco Concilios de Toledo, hasta que bajo el reinado de Alfonso III (866-909) fueron convertidos en las Cortes Españolas —que existen hasta ahora— en las que se dio representación al pueblo llano.
Volviendo al Parlamento de Inglaterra, sus antecedentes se sitúan en el año 1215, en la famosa reunión del Campo de Runymede, cerca de Londres, donde los barones obligaron al rey Juan sin Tierra a suscribir la Carta Magna de Derechos y Libertades. Pero la institución parlamentaria propiamente dicha nació hasta en 1265, cuando Simón de Monfort depuso y encarceló al rey Enrique III (hijo de Juan sin Tierra), y gobernó en conjunto con un consejo de representantes de los nobles, clérigos y burgueses, al que se le llamó Parlamento.
En 1642 estalló otra guerra civil entre los Caballeros (partidarios del rey Carlos I), y los Cabeza Redonda, seguidores del Parlamento, uno de cuyos líderes era Oliverio Cromwell. Derrotado y ejecutado el rey Carlos en 1649, Cromwell asumió el poder con el cargo de coordinador entre el ejército y el Parlamento, y luego, en 1653, se hizo nombrar Lord Protector de Inglaterra.
Pero el Parlamento no dejaba gobernar a Cromwell. De modo que el 20 de abril de 1653 el Lord Protector se presentó al Parlamento, se sentó en uno de los bancos, y según relata Maurois en la obra precitada: “Escucha; se impacienta; al fin se levanta. ´Vamos, vamos —dice— basta ya de todo eso. Voy a poner fin a vuestra charlatanería… Os llamáis Parlamento; pero no sois un Parlamento… (sois una chanchera, hubiera dicho ahora). Algunos de vosotros sois borrachos; otros, espejos de mujerzuelas… ¿Cómo podéis ser un Parlamento por la gracia de Dios? Marchaos, os digo…` Y levantando la maza, emblema sagrado del poder del Parlamento, añadió: `¿Qué vamos a hacer de este armatoste? Lleváoslo´ Y después de haberlos expulsado a todos hizo cerrar las puertas. Un soldado se llevó las llaves y la maza”.
Cromwell todavía se demoró un poco, para clavar en las puertas del disuelto Parlamento el histórico rótulo arriba mencionado: “Se alquila esta casa”.