Ana Ch. de [email protected]
Como un signo profético, se dio la coincidencia el fin de semana pasado en que casi al mismo tiempo que el presidente de la República, Ing. Enrique Bolaños, ratificó su promesa hecha al pueblo de extirpar de raíz la gangrena de la corrupción, el Arzobispo y Cardenal de Honduras, Oscar Andrés Rodríguez, en su visita a Nicaragua se reunió con el Presidente de Nicaragua y reafirmó con su presencia el firme propósito de combatir la corrupción.
El mensaje del Cardenal Rodríguez no puede ser más elocuente, ya que fue personalmente transmitido tan sólo un día después de haber presentado en el congreso de su país “la estrategia nacional anticorrupción”.
En la difícil situación en que se encuentra el gobierno de don Enrique Bolaños, atado por los nudos del pacto, es un verdadero aliciente para los nicaragüenses el apoyo de la Iglesia Católica hondureña, lo que además confirma el viejo adagio: “Nadie es profeta en su tierra”.
Hace poco cayó en mis manos la historia de “La Madona de los Papas”, como llaman a Nuestra Señora del Buen Consejo, es una pequeña pintura que está colgada sin ningún medio para sostenerse en una de las paredes del templo de ese mismo nombre, en el pueblito de Gamazzano, cerca de Roma. El cuadro data del año 1467, es milagroso y hasta hoy se encuentra suspendido en su mismo lugar. La Señora tiene una mirada infinita y profunda, como pensando en la misión que Dios le ha encomendado para con su hijo después de saber la profecía de Semión; Él, mirando hacia arriba, a los ojos de su madre, como invitándonos a seguir sus consejos, sobre todo en estos momentos en que hay tanta sed de Dios y necesidad de fortalecimiento de los hogares, la familia, la justicia social, los valores, la dignidad y la honestidad.
En esta pintura sencilla pero de grande y profundo significado, la mirada de Ella deja entera el Tomo mismo de la sabiduría, la que viene de Dios, del Espíritu Santo.
El Papa León XIII escogió para sí el escapulario blanco y el lema que distingue a los devotos de nuestra Señora del Buen Consejo: “Hijos —les dijo a los fieles— sigan sus consejos”. A todos nos da lo que es más necesario para aliviarnos en este valle de lágrimas. Ella nos da su consejo.
El Papa Pío II en su discurso pontificio al Sacro Colegio el 23 de septiembre de 1463, declaró: “dicen que vivimos para el placer y hay algo de verdad en sus palabras, muchos entre los cardenales y otros oficiales sí viven esta clase de vida. debemos entrar a nuevos senderos; templanza, castidad, inocencia, celo por la fe, ardor en la causa de religión, desdén por la muerte, y el deseo de martirio han exaltado a la Iglesia Romana y la han hecho ama del mundo. No es bastante profesar la fe, predicar a la gente, denunciar el vicio y elogiar la virtud. Debemos hacer como aquellos que han sacrificado la vida misma por la herencia del Señor”.
Todos los humanos estamos expuestos a errores por nuestras debilidades, pero debemos luchar para reconocerlos y corregirlos denunciando lo sucio y exaltando las virtudes de unos y de otros. Es deber nuestro y de todos de combatir el mal, en este caso la corrupción que se ha vuelto un mal endémico en nuestro país.
Todos tenemos que abrir bien los ojos hacia aquellos cuya ambición es destruir todo lo que es en beneficio para la nación. Por lo tanto pienso que hoy debemos apoyar al presidente Bolaños y no perder esta oportunidad que nos brinda la historia, de haber escogido para este pueblo un hombre honesto que dignifique nuestra Patria con su ejemplar actitud, tanto en su vida familiar como en la actividad pública, porque en este nuevo sendero que buscamos debemos fortalecer y renovar la ética que nos dicta anteponer los principios y valores morales antes que los intereses personales y partidarios.
Acojamos a Nuestra Señora del Buen Consejo para que nos guíe a encontrar el buen sendero para éste nuestro suelo. Ella sabe cómo…