Un grupo de hombres de negocios de la China continental visitó Nicaragua esta semana para explorar el ambiente y las posibilidades de invertir en nuestro país. Como es sabido, desde 1949 la China está dividida entre la República Popular China, mejor conocida como China comunista o continental, y la República de China en Taiwan. La primera con una población de 1,200 millones de habitantes, en tanto que la segunda, que está ubicada en la isla de Taiwan, tiene apenas 25 millones. No obstante la diferencia poblacional, la República de China en Taiwan tiene una de las economías más pujantes y dinámicas del lejano oriente, y gran parte de sus inversiones extranjeras están, precisamente, en la China continental.
Por su parte, la República Popular China, que en lo político continúa manteniendo un régimen comunista, optó por permitir, desde finales de los años setenta, una mayor participación del sector privado en la economía. A consecuencia de ello, ha experimentado una de las más altas tasas de crecimiento económico del mundo. En muchos de esos años el crecimiento ha sido superior al 10 por ciento. Sin embargo, la transformación en lo económico no ha encontrado correspondencia, todavía, en lo político, a pesar de que es un hecho innegable que el éxito económico presionará cada vez con mayor intensidad para que se dé una apertura en el ámbito político.
El año pasado, después de un prolongado esfuerzo que desplegó la China continental, fue finalmente aceptada en la Organización Mundial del Comercio (OMC), que es la institución multilateral que regula el comercio a nivel mundial y tiene como una de sus funciones principales, lograr que el comercio entre las naciones sea cada vez más libre. La participación de la China continental en ese foro se sumará, sin duda alguna, a las presiones internas para lograr el cambio del sistema político vigente.
Mientras tanto, los chinos del continente —aprovechando el desarrollo de su economía y el creciente acceso al mercado estadounidense— andan en búsqueda de países donde ubicar más ventajosamente sus inversiones. A eso han venido a Nicaragua y han ido a otros países del área y del resto de Latinoamérica. En su visita a nuestro país se reunieron con varias cámaras del sector empresarial privado, a las que les expusieron sus deseos de invertir unos cien millones de dólares.
Nicaragua no tiene relaciones diplomáticas con la República Popular China. Las tiene solamente con la República de China en Taiwan que cuenta con un régimen político democrático. En los años ochenta, el gobierno sandinista rompió relaciones diplomáticas con Taiwan y las estableció con China comunista. En ese entonces Nicaragua no obtuvo ningún beneficio económico de la nueva relación, por lo que al asumir el gobierno de Violeta Barrios de Chamorro en 1990, se reanudaron las relaciones con Taiwan y se terminaron con la China comunista. (Cualquier país tiene que optar por tener relaciones diplomáticas con una de las dos Chinas, porque es imposible tenerlas con las dos a la vez, ya que la RPCh no acepta tal cosa).
Las relaciones diplomáticas y comerciales que Nicaragua tiene actualmente con Taiwan son muy amistosas, armoniosas y cooperativas, y deben seguir siéndolo. Eso no debe impedir, sin embargo, que podamos tener al mismo tiempo relaciones comerciales con la China continental. Ése es el caso, por ejemplo, de Panamá, que tiene relaciones diplomáticas sólo con Taiwan, pero cultiva, además, excelentes relaciones comerciales con la otra China. En Estados Unidos, el caso es a la inversa: las relaciones diplomáticas son con la China continental, pero tienen un muy dinámico intercambio comercial con Taiwan.
Nicaragua, dentro del marco de una política exterior que busque siempre y en primer lugar el bienestar de la nación, debe permanecer abierta a la inversión extranjera, siempre y cuando se trate de negocios legítimos y que los inversionistas respeten nuestra hospitalidad y se ajusten a la legislación de nuestro país. Esperamos, por lo tanto, que pronto se pueda ver en el territorio nacional no sólo más inversiones de Taiwan y de otros países, sino también de la China continental.