En el Manchester la gente vive hacinada y en condiciones sanitarias que la hacen vulnerable a epidemias.

Barriadas, refugio de pestes

No cuentan con alcantarillas ni con tuberías de agua potable. Muchos de los basureros se improvisan en cualquier esquina o bien en los patios de las casas. En esas condiciones, los tugurios son caldo para enfermedades Amalia Morales [email protected] Dos surcos por donde fluye con desgano un hilo de agua de patio labran la calle, […]

  • No cuentan con alcantarillas ni con tuberías de agua potable. Muchos de los basureros se improvisan en cualquier esquina o bien en los patios de las casas. En esas condiciones, los tugurios son caldo para enfermedades

Amalia Morales [email protected]

Dos surcos por donde fluye con desgano un hilo de agua de patio labran la calle, en la que corren descalzos Andrés Pérez Soza, de cinco años, y dos primos suyos menores que él.

Andrés o “Andresito”, como él se presenta, por todo vestido lleva un short que no llega a taparle el ombligo.

Son casi las once de la mañana de un viernes en el asentamiento “Naciones Unidas” del Distrito 5, y a “Andresito” no le ha tocado baño. Tampoco a ninguno de sus primos, con los que comparte juegos y la misma facha. “Todavía no me ha bañado mi mama”, dice el niño.

Paralelo al callejón, donde andan semidesnudos los tres niños, se alza una alambrada de púas, que cada ocho o diez metros se corta con otro alambre, que pone límite a las casas del barrio.

Algunos solares se ven barridos y limpios. En otros hay basura regada, revuelta con agua sucia que corre por los patios, donde —por tradición—también andan los menores sin zapatos.

El trío que hacen “Andresito” y sus primos se reproduce casi en cada patio de ese asentamiento que consta de 54 casas. Buena parte de sus 3,105 habitantes son niños, y a dos de ellos arrastró la muerte hace 15 días.

Los fallecidos, de dos y 13 años, eran primos. Vivían a escasas cuatro cuadras de donde Andrés. Murieron por una meningitis de tipo neisseria meningitidis, que actuó de forma fulminante en menos de 48 horas.

¿REACCIÓN MOMENTÁNEA?

A las muertes, la reacción. El Ministerio de Salud (Minsa) montó un cordón sanitario y mantuvo vigilancia en el precario por 10 días. Entre otras medidas del cerco de limpieza se aplicó un tratamiento profiláctico a la población entera.

Sin embargo, de no ser por esa emergencia, la institución seguiría de espaldas al barrio.

Distintos pobladores consultados dijeron que hasta la alerta por meningitis no había habido presencia del Minsa.

“Aquí el Minsa no entraba a abatizar ni a fumigar siquiera”, afirma un vecino de los niños fallecidos.

Sin embargo, Nancy Zamora, médico y subdirectora del Centro de Salud “Carlos Rugama”, ubicado en el Reparto Schick, explica que ellos entran a 10 distritos para las jornadas de vacunación, y las autoridades del Silais (Sistemas Locales de Atención Integral en Salud) Managua, apoyan el saneamiento.

Lo que es difícil, según Zamora, es que el Minsa instale un puesto médico en cada asentamiento, como la gente desearía.

En la actualidad el Minsa cuenta con 1,100 unidades de salud en todo el país. Juan José Amador, Director de Epidemiología, dice que esa cobertura es amplia y mucho mejor de la que tienen otros países de Centroamérica.

Tras la ofensiva, en el “Naciones Unidas” se vieron los cambios en materia de limpieza.

La Alcaldía instaló cuatro contenedores en distintos puntos. También en muchas viviendas han empezado a crear sencillos filtros de aguas sucias.

Y para satisfacción de muchos, las brigadas de higiene abatizaron algunos depósitos de agua.

ENTRE MOSCAS Y ZANCUDOS

Pero esa respuesta no es pareja para los asentamientos. El Manchester, por ejemplo, un caserío que fue tragado por las aguas del Xolotlán para el huracán Mitch, y que ha vuelto a repoblarse, carece de beneficios de Salud.

A escasos metros del lago, las familias del Manchester lidian con moscas por el día, pero sucumben a los zancudos por las noches.

La “chorrera” de niños —103 de los 169 pobladores— descalzos y panzones se entretienen espantando las moscas de su cuerpo.

“Aquí la gente del Minsa nunca ha venido”, repite lo que dijera en otro tugurio Olga de Zambrano, madre de cinco niños. “Nos toca aguantar solos el ácido”, agrega Erlinda Silva.

Este asentamiento que se ha repoblado en los últimos seis meses, se ve más desamparado que los otros.

Pocas casas tienen letrinas, por lo que la mayoría de sus habitantes defecan al aire libre. Cerca del lago. La gente sabe que es malo para la salud, pero justifican el hecho en su pobreza.

“No quisiéramos, pero no tenemos para hacer una letrina”, dice William Zambrano.

Para abastecerse de agua la gente del Manchester camina lo menos cinco cuadras. En la casa de Brenda Fajardo hay dos recipientes con agua que ocupa para lavar trastos y beber.

Los trastos están descubiertos. El Minsa recomienda taparlos para evitar la reproducción del Aedes Aegypti, mosquito transmisor del dengue.

“No sabía”, dice Brenda, y asegura que luego buscará con qué taparlos. La vivienda de Fajardo, de una sola pieza, está acechada por charcos donde puede reproducirse el mosquito transmisor de la malaria. “Vieras que aquí todo el chavalero camina mocoso”, dice Silva, consciente de la insalubridad que reina en el lugar.

Otra enfermedad que muchos padecen es diarrea. El Minsa reconoció esta semana que los casos de esta enfermedad ya han aumentado un 15 por ciento, respecto al año anterior.

“Eso debe ser por las moscas”, cree Zambrano. Y por la noche “los zancudos casi levantan en peso a los niños”, dice.

Sin apoyo, Vilma Martínez, se siente indefensa ante el combo de zancudos y moscas que vuela por toda la ciudad.

Martínez vive en Sol de Libertad, un asentamiento situado detrás de Villa Libertad. Su hijo menor está con neumonía. “Yo lo cuido. Le pongo mosquitero, pero me salió delicado el niño”, afirma.

Y reconoce que delicada, como la salud de sus hijos es la situación del asentamiento.

MEDIDAS PARA EL RESTO DEL INVIERNO

Faltan casi tres meses para concluir el invierno, y las autoridades aseguran que “lo peor del dengue” aún no ocurre, por tanto recomiendan lo siguiente:

Tapar los recipientes de agua limpia

Evitar charcos y potenciales criaderos de zancudos dentro de las casas

Mantener limpias las viviendas

Y en caso de diarrea las autoridades insisten en no purgar a los niños, sino dirigirse a la unidad de salud más cercana

El Minsa ha dicho que todas sus unidades de atención cuentan con suficientes medicamentos para prevenir las enfermedades diarreicas y respiratorias, sobre todo.  

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