Relevo familiar

La menor de las Williams juega con más potencia Miguel LuengoEFE LONDRES.- Los ojos, la cara de Serena Williams reflejaron más que nunca su furia y su ambición para conseguir por primera vez el título en Wimbledon, su deseo desde niña, al vencer a su hermana Venus, campeona en las dos últimas ediciones, por 7-6 […]

  • La menor de las Williams juega con más potencia

Miguel LuengoEFE

LONDRES.- Los ojos, la cara de Serena Williams reflejaron más que nunca su furia y su ambición para conseguir por primera vez el título en Wimbledon, su deseo desde niña, al vencer a su hermana Venus, campeona en las dos últimas ediciones, por 7-6 (7-2) y 6-3, y tomar el relevo en la familia.

Serena, que a partir de mañana será la undécima jugadora en ocupar el trono mundial, derrotó a Venus en una hora y 18 minutos y en dos sets, y con un marcador muy parecido al que obtuvo hace cuatro semanas en París, para cortar una racha de 20 partidos consecutivos ganados de su hermana en el All England Tennis Club y colocar su nombre en la bandeja de plata que corona a las ganadoras.

La menor de las Williams, ayer la mejor sin duda, consiguió así el décimo sexto título de su carrera, y el cuarto en esta temporada tras sus victorias en Scottsdale, Cayo Vizcaíno, Roma y Roland Garros.

Es, además, el tercero del Grand Slam que se anota: US Open en 1999 y París 2002, a sólo uno de igualar con su hermana: dos Wimbledon y dos US Open (2000 y 2001).

La final fue un fiel reflejo del estado de ánimo y forma de Serena, que no ha cedido ni un solo set en su camino hacia el título, algo que sólo han conseguido 26 mujeres en la historia de este torneo, la última Lindsay Davenport en 1999.

“Era ahora o nunca”, dijo Serena con la bandeja de plata en sus manos ya, sabiendo que había logrado su sueño, “jugué muy bien en el primer set, pero creo que mi nivel fue de lo mejor en el desempate”, comentó.

Venus admitió que sobre la pista su hermana había sido mucho mejor que ella, a pesar de su experiencia en las finales. “Para mí todo empezó aquí”, comentó, “pero ella ha jugado los mejores golpes cada vez”, dijo, para añadir que esta vez se conformaba con ser de nuevo una admiradora. “Esta vez me limitaré a ver el trofeo en casa, eso sí, junto con los dos míos”, apuntó.

El duelo, el segundo entre dos hermanas en Wimbledon después de 1984 cuando Maud Watson venció a su hermana Lilian, fue frenético con las dos Williams golpeando de forma furibunda.

“Sólo la mejor Steffi Graf de aquellos años podría hacer frente a cualquiera de ellas”, señaló en uno de sus comentarios Martina Navratilova, ganadora de nueve títulos individuales de Wimbledon.

INEFICAZ SERVICIO

Independientemente del gran poder de Serena, que jugó todavía con más garra que en la final de París, Venus contribuyó con su ineficaz servicio.

La mayor de las hermanas suele ejercer un castigo brutal con su saque con el que mutila cualquier atisbo de reacción de sus rivales. Pero esta vez, quizás demasiado presionada por Serena, cometió seis dobles faltas y lo entregó en cuatro ocasiones.

Fue en ese espectacular juego corto donde Serena fraguó su victoria, la cuarta en nueve encuentros, pero la más importante, vengándose así de la derrota que Venus le infligió en las semifinales en esta misma pista hace dos años.

ANTE EL RETO DE SU VIDA

Argentina volverá a tener un finalista en Wimbledon con David Nalbandián, el joven de Unquillo que tras finiquitar su partido contra el belga Xavier Malisse, luchará este día en su primera final de un Grand Slam en Wimbledon.

Hace once años, Gabriela Sabatini se enfrentó sin éxito en el All England Club contra la entonces invencible Steffi Graf, y ahora Nalbandián, el hombre que creció con la imagen del triple campeón Boris Becker, lo intentará contra alguien que parece indestructible, el australiano Lleyton Hewitt, en la final más joven de la historia de este torneo en la Era Open.

“Es el número uno, muy consistente y durísimo”, dijo el cordobés con modestia, pero advirtiendo que los dos tienen las mismas posibilidades.

El joven David, de 20 años, se ha convertido en el segundo argentino que alcanza una final del Grand Slam, siguiendo como no la estela de Guillermo Vilas que ganó cuatro grandes en ocho intentos: un Roland Garros, un US Openos Abiertos de Australia, estos en hierba.

Nalbandián liquidó su partido contra Malisse en 32 minutos, después de que el viernes la falta de luz impidiese que la contienda acabase con dos sets iguales. No obstante, tuvo problemas, pues el belga se adelantó el quinto set de con una ruptura (2-1) lo que provocó la gran reacción del argentino que ganó cinco juegos consecutivos para liquidar el encuentro con una suave volea de revés.  

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