Un buen nicaragüense

Carlos Cardenal

Una ola de crítica y de rechazo se está vertiendo contra el Presidente Bolaños y tiene su origen en medios radiales bien concretos, que a su vez son cajas de resonancia de operadores políticos ligados a la administración anterior. Allí se dice que los liberales han sido traicionados y apartados del gobierno y su burocracia, donde advenedizos y hasta enemigos del Partido Liberal Constitucionalista ocupan los puestos claves.

Simultáneamente abundan en argumentos que descalifican a don Enrique como liberal y reprochan al Dr. Alemán de haberse equivocado al escoger al actual Presidente de la República como el candidato oficial del liberalismo en las elecciones pasadas.

Independientemente de la ideología política de don Enrique, que más que ideología juzgo como una actitud que podría calificarse de ética y responsabilidad ciudadana, sus aportes al Partido Liberal Constitucionalista han sido de importantísima trascendencia, que sus detractores no quieren ver, por apego a un liderazgo prebendario.

Haciendo recuento breve de las recientes justas electorales, es fácil recordar que el Dr. Alemán en 1996 escogió a don Enrique para vicepresidente de su plataforma, tomando en cuenta los valores morales y la trayectoria de empresario modelo de su compañero de fórmula, especialmente lo primero, toda vez que el Dr. Alemán necesitaba un aval moral para garantizar su triunfo. A esto hay que agregar la posición beligerante del Ing. Bolaños en contra del sandinismo, potenciando esto último las perspectivas victoriosas del PLC en esa elección.

Más adelante el Ing. Bolaños es nuevamente sugerido y apoyado por el entonces presidente Alemán para la nominación de candidato a la Presidencia de la República por el PLC y aquél consigue convocar no sólo a la militancia de su partido, sino también a un gran sector de las fuerzas dispersas del espectro político nacional, confirmándose con abrumadora mayoría, que el Dr. Alemán tenía razón de haberlo apoyado y no como dicen esos enardecidos portavoces radiales, que fue una equivocación. Yo me atrevería a decir sin temor a equivocarme, que el Ing. Bolaños es el factor de triunfo en las dos últimas elecciones presidenciales y que su carta ganadora ha sido su honestidad y la credibilidad que inspiran su actitud de apego y respeto a la ley, demostradas con hechos y denuncias contundentes de la corrupción, localmente y en foros internacionales.

No debe pues sorprendernos el despertar de la nueva era, conforme con lo prometido en la campaña presidencial, bajo los auspicios de una personalidad comprometida no con un partido en particular, sino con la Nación entera y con cada uno de sus ciudadanos. El verdadero liberalismo debería sentirse orgulloso de un líder cuya ideología va más allá de consignas huecas y del comercio prebendario, propio de eras anacrónicas. El primer mandatario debe ser nicaragüense ante todo y en este caso lo es a plenitud.

El autor es lingüista.  

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí